LALENGUA

SEMBRAR MEMORIA COLECTIVA

El escenario de la pandemia no permitió, una vez más, los argentinos a volcarse masivamente a las calles, como ya es una costumbre indeleble en el día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Pero la creatividad de los Organismos de Derechos Humanos y la conciencia de un pueblo comprometido hacen que el homenaje a los desaparecidos y desaparecidas, se mantenga firme. Concursos de poesías, muestras fotográficas y el ritual de plantar árboles, fueron algunas de las formas de insistir en la memoria en un contexto adverso.

Por:  Malena Costamagna Demare  |  Foto: Melisa Molina y gentileza de las entrevistadas

¿Cómo se conmemoran los 45 años del último golpe cívico-militar lejos del calor de la multitud en la calle? Este año, al igual que en 2020, las actividades para este 24 de marzo son en gran parte puertas adentro. La Asociación Madres de Plaza de Mayo propone un concurso de poesía, mientras que Abuelas y las Madres Línea Fundadora, APDH, HIJOS y el CELS –entre otras organizaciones– invitaron a plantar treinta mil árboles bajo la iniciativa de #PlantamosMemoria, en homenaje a los desaparecidos de la última dictadura cívico-militar. En diálogo con Lalengua, tres jóvenes –Julia de la provincia de Buenos Aires, Claudio, porteño viviendo en España y Julieta, cordobesa–, contaron pequeñas historias de cómo insisten en la memoria este 24 de marzo, desde sus casas.

“La Memoria, al igual que la semilla, viene cargada de futuro. Contiene toda la información genética para poder llegar a ser el árbol que late en su destino”. El comunicado de Abuelas es especial, invita a participar de un acto colectivo desde un lugar íntimo: “los invitamos a plantar memoria en el ámbito privado, en la maceta de un balcón, ventana, en el jardín, en la vereda de sus casas”. Madres de Plaza de Mayo, en tanto, presentó la pieza virtual “Memoria Fértil: a 45 años del golpe”, una colección que nuclea los principales actos de resistencia de las históricas luchadoras entre 1981 y 2020.

“Nuestra generación tiene el deber de recuperar experiencias, sacar esa folclorización del 24 de marzo y ver qué modelo económico vinieron a imponer”

Julieta

 

Al final de la calle Independencia, en el Barrio del Parque de la localidad Villa María, Córdoba, se ve en la vereda un cartel blanco pintado a mano, con una planta que se asoma por lo bajo. “Planté un árbol de la vida, simbólicamente, porque aquellas plantas cuando se le caen las hojas, estas echan raíces y vuelven a crecer”, cuenta Julieta, que es socióloga y tiene 28 años.

Fue en su adolescencia, luego de recuperar el centro de estudiantes del colegio Normal de Junín, cerrado antes de la dictadura, cuando Julieta entró en contacto con las vivencias de los desaparecidos. Allí conoció a Hector Pullizi, militante de la JP exiliado en Brasil, quien presentaba su antología “El orden de las tumbas”. “Nuestra generación tiene el deber de recuperar experiencias, sacar esa folclorización del 24 de marzo y ver qué modelo económico vinieron a imponer”, dice Julieta, y recalca la importancia de recordar el plan económico y a la dictadura como su vehículo. Pero, además, la celebración de la democracia “hoy no se impone de la misma forma porque la democracia, mal que le pese a muchos, es un consenso” concluye la cordobesa.
A las afueras de la Ciudad de Buenos Aires, Julia planta un árbol en el jardín de su casa junto a su pareja y su hija de nueve años. Es licenciada en Ciencias Políticas y aunque habla de lo triste que es la fecha, no deja nunca de sonreír. “Es un día para reflexionar. Nosotros marchamos en familia todos los años, es un deber cívico que hacemos con mucho amor. Este año con el mismo deber nos acoplamos a las propuestas de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”, cuenta Julia.


En su familia existe, además de la marcha, otro ritual: todos los años ven el capítulo de Paka Paka donde Zamba va de excursión a la Casa Rosada, recorriendo la historia argentina desde 1976 hasta 1983. “La fecha nos desgarra a nivel colectivo pero se ha resignificado de una forma hermosa. Hay que reconocerles a Madres y Abuelas la forma en que han transformado la fecha en una lucha de Verdad, Memoria y Justicia”, reflexiona Julia. Se define a sí misma como «hija de la democracia” y también de sus desilusiones. Recuerda los indultos, las leyes de obediencia debida y el punto final, pero también al presidente Néstor Kirchner, que mandó a bajar los cuadernos de las cabezas de las dictadura en el Ex-Esma, como acto simbólico que dio inicio a un conjunto de políticas públicas que profundizaron el proceso de memoria, y la reactivación de los juicios a la Junta para recuperar la Verdad y la Justicia.
También recuerda que sus padres, militantes socialistas, le inculcaron la fecha como memoria viva de lo que no se quiere y no se debe. “Nuestra responsabilidad histórica es mantener el legado de Memoria, Verdad y Justicia. Transmitir de generación en generación la reflexión, la persecución, detención y asesinato a miles de personas por sus ideas políticas. La noción de genocidio. Que no se pierda y no se repita”, concluye la politóloga.

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Foto: Julia y su hija

A diez mil kilómetros, en el barrio de Polenca de Mallorca, Claudio cuenta a Lalengua que cuando vivía en Barracas, la única marcha a la que siempre asistía era la del 24 de marzo. Tiene 38 años, es músico y hace seis años que vive en la isla mediterránea que pertenece a España. Pero la distancia no afecta su memoria. “Vivo la fecha en otro país sabiendo que nací y voy a morir argentino, con el orgullo de que mi país haya hecho justicia ante los hechos genocidas”, dice Claudio.
En el balcón mallorquín nace desde una maceta un pequeño ficus, haciendo eco de las consignas “plantemos memoria” impulsadas desde los organismos de DD.HH en Argentina. Claudio habla sobre el papel que la cultura en la dictadura, los artistas exiliados y en la posteridad: “como músico agradezco a todos los artistas que mantienen vivo lo que pasó para que no nos olvidemos. Para que el día de mañana, cuando nuestros hijos o sobrinos sean grandes, puedan escuchar y leer, lo que pasó” , reflexiona.

"Un árbol perdura en el tiempo... que sea símbolo de memoria para las generaciones siguientes" -Claudio