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¿POR QUÉ VENEZUELA SE QUEDÓ SIN GASOLINA?

¿Cuáles son las causas internas y externas que limitan el acceso al combustible uno de los principales países petroleros del mundo? El periodista argentino residente en el país caribeño desde 2012, Bruno Sgarzini realiza una crónica de los primeros días de escasez de gasolina durante la cuarentena y la llegada de buques Iraníes, revisa las principales sanciones de Estados Unidos, y repasa la historia de la mayor producción petrolera en las tierras  de Hugo Chávez.

Por:  Bruno Sgarzini*  |  Fotos:  Esther Yáñez Illescas*

*Desde Caracas, Venezuela

Edgar saca un billete de 100 dólares y le paga a los funcionarios que están a cargo de la bomba de gasolina para que le llenen su camión de 120 litros pese a que el límite es de 20 litros en el inicio de la cuarentena en Caracas. En esos días el precio de un litro de gasolina en el mercado oficial era de $0,0001 mientras que en el mercado negro había pasado de un 1 dólar a 3. Edgar se va para  revender 60 litros a 2,5 dólares cada uno con lo que obtiene 150 dólares que cubren el gasto inicial y gana otros 20. Con la otra mitad de la gasolina se dedica a trasportar alimentos. El camión de Edgar es uno de los 1.470.000 vehículos que se estiman están operativos en Venezuela actualmente, esto representa un 55% del parque automotor existente, según comentó en una columna el ingeniero petrolero Einstein Millán Arcia. En un país con capacidad para abastecer a gas a la mayoría de su parque automotor, el 95% de él funciona a gasolina.

La escasez de combustible es un hecho inédito en un país donde hasta enero salía más costoso un caramelo que llenar un auto de combustible. Las colas en las estaciones de servicio se multiplicaron en Caracas, en su mayoría con sectores prioritarios, como salud, alimentación y seguridad. En este contexto el presidente, Nicolás Maduro, anunció el 31 de mayo un aumento de los combustibles por el que los autos deberán pagar cada litro de gasolina a 0,025 centavos de dólar y pasados los 120 litros, cada litro saldrá 0,50 centavos de dólar con la posibilidad de cargarlo en bombas de privados que importen directamente la gasolina. Se trata de una noticia significativa para un país que salió a las calles con la rebelión popular de “El Caracazo” por un plan de ajuste del Fondo Monetario Internacional, que entre sus medidas tenía un aumento del combustible.

La escasez de combustible es un hecho inédito en un país donde hasta enero salía más costoso un caramelo que llenar un auto de combustible. Las colas en las estaciones de servicio se multiplicaron en Caracas, en su mayoría con sectores prioritarios, como salud, alimentación y seguridad.

William usa su salvoconducto de un ministerio de gobierno para llenar el tanque del auto de gasolina a otros. Cobra 2 dólares por litros llevándose 50 dólares por auto pero no tanto como Israel que llevaba combustible a domicilio a 3 dólares el litro. En poco tiempo, se armó un pujante mercado negro de reventa de gasolina, como sucedió con los alimentos subsidiados entre 2015 y 2019. Por revendedores como Edgar y William hasta las ambulancias se convirtieron en sospechosas. En el estado Monagas, por ejemplo, el dueño del Centro Clínico La Pirámide fue detenido por usar una ambulancia inoperativa para cargar gasolina, y revenderla en el mercado negro. Lo mismo se repitió en el estado Carabobo con otras dos personas

María Elisa en cambio llamaba a un miembro de la Guardia Nacional que luego la esperaba con botellas de refrescos con gasolina. Le cobraba 2 dólares el litro sin que pierda tiempo en la cola. El precio en el mercado paralelo se disparó cuando, luego de la cuarentena, los guardias -una de los cuerpos de seguridad a cargo de custodiar las estaciones de servicio de Venezuela- pasaron de cobrar 1 a 1,5 o incluso 2 dólares. 

 

En Unda, uno de los municipios de Portuguesa, región al noroeste de Venezuela, próxima a Maracaibo, la reventa de gasolina colmó la paciencia de los pobladores quienes, organizados en 14 comunas del  Corredor político territorial Fabricio Ojeda, tomaron el control de la bomba de gasolina del pueblo por la “corrupción de los cuerpos de seguridad y la Alcaldía del municipio Unda”. Solo con el primer camión cisterna, las comunas distribuyeron 30 litros a 800 vehículos y cinco a 1.200 motos cuando la alcaldía lo hacía a 60 carros y 200 motos con la misma gasolina, según un comunicado del  Corredor Fabricio Ojeda del 7 de mayo. Pero hace unos días atrás, el control volvió a manos de los militares que repartieron solo a 100 vehículos.

En paralelo a la organización popular y los anuncios del gobierno, cinco buques iraníes llegaron a Venezuela con un millón y medio de barriles que podrían abastecer por varios días el mercado interno. También con aditivos y repuestos para poner a punto las refinerías de Venezuela, como El Palito y Amuay, según informó la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). El objetivo es que en 45 días produzcan 200 mil barriles diarios para abastecer un mercado que según algunos cálculos, en enero consumió 170 mil barriles diarios.

Pero ¿por qué Venezuela no produce el suficiente combustible para su población?

El primer pozo petrolero del país es el de Zumaque, estado Zulia, de 1913, propiedad de Royal Dull Shell de los Países Bajos. Venezuela cobraba por aquellos años nada más que el 5% en regalías porque Shell y Standard Oil de Estados Unidos sacaran el 85% de su petróleo, según Miguel Jaimes, miembro del Instituto para el Desarrollo de Tecnologías de Combustible y Energías de la Federación de Rusia.  

Fue en 1943, que el presidente Isaias Medina Angarita festejó con un banquete en el Hotel Avíla que el Estado aumentara su participación a 50%. Luego, por supuesto, de ofrecerle al presidente Franklin Delano Roosvelt que Venezuela fuera el suministro seguro de combustible de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. En estos años, la Shell, Standard Oil y Venezuela Gulf Reifining construyeron las refinerías  de Amuay, Cardón y Puerto La Cruz, tres de las que hoy están a cargo de transformar el crudo venezolano en combustible para autos.

De un pozo, el crudo venezolano viaja en oleoductos a refinería como esas donde un litro de gasolina se obtiene dos formas, según el experto Ernesto Revello: una a través de una Unidad de Craqueo Catalítica que produce jet A1 para aviones, diésel para transporte pesado y nafta (por donde se obtiene gasolina); otra través de una Unidad de Hidrotratamiento donde se utiliza un químico  llamado catalizador que produce una gasolina de 102 octanos que luego es rebajada con otros aditivos para llegar la de 92 y 95 que usan los carros venezolanos. 

Cuando comenzaron las sanciones de Estados Unidos en agosto de 2017,  los químicos catalizadores, propiedad de Shell y la empresa UOP, fueron los primeros bloqueados. Luego se le prohibió venderle repuestos a las refinerías por parte de las empresas internacionales que tienen sus licencias. Hasta se bloquearon los diluyentes que la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) utiliza para que el crudo extrapesado de la Faja del Orinoco pueda ser transportado por oleoductos, según Alfredo Hurtado, supervisor del Departamento de Ingeniería del Mejorar Petro San Félix de PDVSA, lo que obligó a sustituirlo con crudo liviano de Nigeria y Argelia encareciendo los costos de producción.

Las refinerías se pueden comparar con un auto: si no se le sustituyen los repuestos, ni se hace su mantenimiento, se rompen sin posibilidad de arreglarse. Hasta hace un año, PDVSA resolvía mínimamente con importaciones de su empresa CITGO, la tercera refinería de Estados Unidos, pero fue incautada por el Departamento del Tesoro norteamericano por pedido de Juan Guaidó. Con un sistema de refinamiento adaptado a empresas estadounidenses, el  golpe fue letal llevando la capacidad de refinamiento al 15% cuando su capacidad total es de más de un millón de barriles por día.

Venezuela también hay que recordar que nacionalizó su industria en 1976, pero dejando la gerencia de PDVSA y el manejo tecnológico en manos de los ex empleados de las petroleras de Estados Unidos. Impedida de acceder a los repuestos y aditivos para sus  refinerías,  desde hace más de un año uno de los principales productores de petróleo del mundo eligió importar combustible. Pero en enero, Estados Unidos sancionó a tres subsidiarias de la empresa rusa Rosneft, a cargo de cambiarle su crudo por gasolina y aditivos para sus menguadas refinerías.  Desde las sanciones es imposible que PDVSA realice pagos a través de bancos por lo que truequea su crudo por otros productos. Otro ejemplo es el trato que hasta hace pocos días tenía con la empresa mexicana Libre Abordo de intercambio de crudo por maíz y alimentos. También hasta allá llegó el FBI para presionar a la compañía con el fin de que rompiera el trato. El 31 de mayo pasado la empresa se declaró en quiebra en Estados Unidos.

Luego de sancionar a Rosneft, los funcionarios de Departamento del Estado llamaron a las petroleras Repsol, Eni y Reilance para avisarles que correrían la misma suerte si le vendían gasolina a Venezuela, de acuerdo a la agencia Reuters. Ahora sucede que Venezuela transportaba su crudo a través de TNK Trading Internacional, filial de la Rosneft sancionada. Por lo que PDVSA se quedó sin quien le llevase su producción fuera del país.

Una de las últimas veces que la filial de Rosneft transportó crudo venezolano, el buque Princesa navegó hasta costas de Togo donde pasó su carga a los barcos Ridge1 y Ridge 2 que desembarcaron en el puerto chino de Zhanjiang. Una fenomenal triangulación para que una empresa china no identificada eluda las sanciones.

China tiene refinerías con capacidad para procesar la producción venezolana. Pero una de sus empresas, la China Petroleum Corp, se fue del país cuando Washington declaró un embargo petrolero luego de la autoproclamación de Juan Guaidó en una plaza de Caracas. Desde ese momento, se estima que más de 30 buques han sido sancionados y Rosneft ha ganado más mil millones de dólares intermediando el crudo venezolano.  

La imposibilidad de refinar, junto con la prohibición de vender crudo, deja sin donde colocar la producción de petróleo. Para darse una idea, solo en marzo, los inventarios de PDVSA, donde se albergan los barriles sin vender, se encontraban llenos. Es un efecto cascada porque los pozos petroleros detienen su bombeo y la industria se paraliza, según Ernesto Revello economista petrolero con más de 15 años en el área.

Los buques iraníes con sus aditivos, repuestos y gasolinas llegaron a Venezuela para reactivar una industria petrolera, que hasta hace unos años era la fuente del 95% de los ingresos de la República Bolivariana. Dos más con bandera de Liberia no pudieron arribar a destino por un llamado de amenaza en su contra del Departamento del Tesoro. El paso siguiente de Estados Unidos es intentar persuadir a los países para que no permiten que pasen por su área marítima buques petroleros con dirección a Venezuela.

De alguna manera, Estados Unidos pretende ser un policía fronterizo de Venezuela como si su jurisdicción terminara justo fuera de las costas venezolanos, donde hoy se ubican sus buques militares del Comando Sur para luchar contra el “narcotráfico”.

¿Las sanciones son las únicas culpables del estado de la industria petrolera?

“¿Cómo puede ser que en un país petrolero no haya gasolina?”, se pregunta José sirviendo unos dulces árabes en El Arabito de El Recreo en Caracas. Inmediatamente, sus compradores en este negocio con pisos brillosos y distancia social comienzan a culpar al gobierno por los últimos 20 años de gestión. La escena puede ser original pero es casi rutinaria en un país donde primero se opina de política, luego se existe.

Hugo Chávez tomó control de la industria petrolera desde 2004 luego de vencer el paro petrolero, organizado por la gerencia de PDVSA que antes de su llegada casi privatiza la empresa. La revuelta costó la paralización completa de la industria con casi dos años de recesión económica para el país.

Hasta apagaron el cerebro operativo de PDVSA a través de Intesa, propiedad de la estatal y Science Applications International Corporation (SAIC), una compañía que por aquel entonces tenía contratos con el Pentágono y  era dirigida por el exjefe de la CIA, Rober Gates. Una trama salida de una película de James Bond.

Mientras que Exxon Mobil y Conoco Phillips, hijas de la Standard Oil, se negaron a participar en la producción petrolera bajo el nuevo régimen de Chávez por dividir la participación a la mitad con PDVSA, dejándola al mando de las operaciones antes bajo su control. Exxon al perder su principal ingreso intenta ahora explotar ilegalmente el Esequibo con apoyo de Guyana que mantiene un diferendo por esta área con Venezuela. El Esequibo le interesa a Exxon justamente porque ahí hay una parte del reservorio más grande de petróleo del mundo, la Faja del Orinoco.

Pero después de esto, el gobierno de Chávez vivió una de las épocas de mayor bonanza petrolera de la historia de Venezuela gracias al alza de los precios del barril, promovida por la Organización de Países Exportadores de Petróleo a la que pertenece el país.

¿Qué sucedió entonces para llegar a esto? Venezuela tiene la reserva de petróleo más grande del mundo con más de 300 mil millones de barriles, según la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Pero la mayoría de esos barriles son de crudo pesado y extrapesado en la Faja del Orinoco. Muy difíciles de sacar y a altos costos de acuerdo al experto Carlos Mendoza Potella autor del libro El Nacionalismo Petrolero en cuatro décadas.

Hasta 2014, los precios del barril de petróleo oscilaron los 100 dólares permitiendo la inversión (y el financiamiento) de esta costosa producción. Con el agravante de que gracias a las crisis financiera de 2008, PDVSA y Venezuela emitieron  bonos de deuda por un total de 37 mil millones de dólares.

El problema es que Rafael Ramírez, como ministro de Petróleo, apostó todo al crudo pesado y extrapesado de la Faja. Sin conseguir fuentes de financiamiento que permitiesen sostener esta producción cuando los precios cayeran, según una fuente oficial con conocimiento. En ese tiempo, solo un financiamiento fue seguro hasta que se terminó: el Fondo Chino Venezolano.

China tiene un interés estratégico en extraer lo máximo posible el crudo extrapesado venezolano, y solo condicionó estos créditos a cambio de barriles de petróleo, de acuerdo a esta misma fuente. Venezuela podría haber puesto los huevos en diferentes canastas para prepararse para cualquier tipo de evento en el mercado, intentando recuperar los primeros pozos de crudo mediano y liviano, ubicados en el Occidente del país, según el experto Alfredo Hurtado, pero quedó en una condición de vulnerabilidad extrema; con los precios bajos su producción se vuelve costosa.

En 2017 el barril repuntó ¿Qué sucedió? Estados Unidos bloqueó su acceso al mercado financiero de crédito y amenazó con sancionar a quien haga negocios con la empresa justo, además, cuando comenzaban los vencimientos de deuda tomados por Hugo Chávez en 2008. Inmediatamente, la producción cayó de 3 millones de barriles a casi 700 mil entre 2017 y 2020. El último crédito de la empresa fue un bono en 2016.  Por ende sin ingresos suficientes, con un derrumbe de la producción, el estado de la industria se deterioró llevando a las refinerías a trabajar a un 15% con la de El Palito y Puerto La Cruz paradas.

Pero esto se ha visto agravado aún más por los casos de corrupción en la gerencia de PDVSA que dirigió la industria durante estos años. A finales de 2017, Eulogio Del Pino, ministro de Petróleo, y Nelson Martínez, presidente de PDVSA, fueron detenidos por corrupción.

Una de las acusaciones en su contra fue afectar la producción de 15 millones de barriles en Petrozamora, empresa mixta con la rusa Gazprom Bank. La Fiscalía de estimó el desfalco en $15 mil millones en áreas como exploración y producción, refinación y comercio y suministros.

Casi toda la gerencia de los últimos años fue detenida salvo Rafael Rámirez, ministro de Petróleo de Hugo Chávez, quien se declaró “perseguido político” en Europa cuando ordenaron su arresto.  Uno de los casos en su contra es por el papel de la Oficina de Viena, bajo su mando, donde se calculó por debajo el crudo venezolano para venderlo más barato. Lo que generó una pérdida de cinco mil millones de dólares a PDVSA.

La industria en este contexto se ve vulnerable con trabajadores que también luchan por sobrevivir con la empresa. Cerebros indispensables que se han ido hacia otras petroleras competidoras de PDVSA con su conocimiento sobre Venezuela.  Además con pozos  asediados por la criminalidad en estados del interior país como Sucre, Anzoátegui y Zulia al estilo de Medio Oriente.

El paso por la historia de PDVSA quizás sirva para comprender la magnitud de la situación. Desde los años 50 petroleras estadounidenses como Standard Oil conspiraron contra la idea de una Corporación Nacional de Petróleo de Venezuela. Solo cedieron en 1976 cuando el presidente Carlos Andrés Pérez nacionalizó la industria luego de que las compañías secasen los pozos de petróleo que explotaron desde 1913. El esquema favoreció a las compañías al permitirles asociarse a la nacida PDVSA para hacerse de los nuevos pozos, y desmontar el cobro de impuestos en la actividad, de acuerdo a Mendoza Potella. Unos años antes de la llegada de Chávez, PDVSA estuvo a un solo paso de ser privatizada con la Apertura Petrolera y ser absorbida por compañías como Chevron, Conoco Philips y Exxon Mobil, las hijas de la Standard Oil luego de su desmantelamiento ordenado en Estados Unidos por la ley de antimonopolios.

Ahora las sanciones contra PDVSA son un claro intento de hacerla desaparecer por la fuerza. Y las colas para cargar gasolina el testimonio de una sociedad que sufre un trauma: la de su Estado desconectándose de su petróleo por primera vez en 100 años.