LALENGUA

ESTADO DE SITUACIÓN / SITUACIÓN DE ESTADO

El 3 de marzo se registró en Argentina el primer caso de Covid – 19. El gobierno puso en marcha desde entonces una batería de medidas sanitarias y económicas, las últimas destinadas principalmente a amortiguar el impacto de la crisis en los sectores más vulnerables. A un mes de la llegada de la pandemia mundial al país, Lalengua hizo un repaso de las principales medidas que tomó el gobierno y las dificultades que enfrenta en relación a la crítica situación económica y al modo en que los y las trabajadoras de salud se preparan para el pico de contagios, en un sistema desfinanciado durante los últimos cuatro años y en el que los residentes son un pilar fundamental.

Texto:  Mercedes Larosa  |  Foto: Presidencia de la Nación    

A tres meses de asumir como Presidente de la República Argentina, Alberto Fernández enfrenta la pandemia más importante del siglo que comenzó en China y rápidamente se extendió por el mundo hasta llegar a América Latina. Desde que apareció el primer caso de Coronavirus en el país el 3 de marzo, se prendieron las alarmas y un grupo de expertos conformado por infectólogos, cardiólogos, clínicos y científicos asesoraron directamente a la presidencia de forma contundente: si, rápidamente, no se toman medidas drásticas la propagación del virus será exponencial desbordando el sistema de salud y la capacidad de atención.
El 19 de marzo, con 128 casos confirmados, el Presidente firmó la resolución 627/2020 que contempla el aislamiento social, preventivo y obligatorio para todo el país con el fin de de minimizar los efectos de la propagación del virus y su impacto sanitario. Italia había tomado esta medida el 9 de marzo, con 9172 casos confirmado y 463 muertes, en tanto España lo había hecho el 14 de marzo con 5867 casos diagnosticados y 186 personas fallecidas. Cinco días antes de declarar la cuarentena, el gobierno de Fernández ya había dispuesto cerrar las fronteras y se habían suspendido las clases de las escuelas primarias y secundarias de todo el país. Los costos de tal decisión eran altos y había que contemplar el escenario de los sectores más vulnerados, porque sino el acecho del hambre iba a ser más grande que el propio virus. Por ese motivo, los días consiguientes estuvieron abocados a tomar una serie de medidas que sean un paliativo económico y contuvieran las necesidades primarias

“El impacto final que tiene esta situación en la economía va a depender de cuánto tiempo se extienda la pandemia a nivel global y en Argentina. Este parate está golpeando muy fuerte al sector productivo. Por eso el gobierno lanzó un paquete de medidas para que las PyMES puedan pagar salarios y créditos blandos para darles aire y que puedan sortear este momento de dificultad”
Celina Calore
Economista del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO)

“La estrategia que está aplicando el gobierno privilegia la salud por encima de la actividad económica a pesar que estamos transitando una fuerte crisis de producción y consumo consecuencia de los cuatro años anteriores de políticas económicas liberales. Existen otros países que tomaron otra postura, como Brasil que decidió no parar para privilegiar la actividad económica a la salud”, explicó a Lalengua Celina Calore, economista del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).

Primero se congelaron los precios para no darle lugar a los especuladores y a frenar un círculo inflacionario que, sin la intervención del Estado, hubieran aprovechado la oportunidad de la demanda para dispararse. Así se sostiene al mismo valor los productos de primera necesidad de la góndolas, de los alquileres, de las cuotas de los créditos hipotecarios, de los medicamentos y hasta del alcohol en gel. También se suspendió el corte de servicios por 180 días que contempla la energía eléctrica, gas natural por redes, agua corriente, telefonía fija y móvil, internet y televisión por cable (espectro radioeléctrico y satélite). Bajo la premisa de que nadie se puede quedar sin casa en estos momentos, mediante decretos, se prohibieron los desalojos, se prorrogaron los contratos de alquiler y se interrumpieron las ejecuciones hipotecarias para préstamos de viviendas únicas.

Calore sostuvo que, en el aspecto económico, hay que abordar dos frentes: “por un lado, la producción y los grupos empresariales y, por otro, la cuestión social, teniendo en cuenta que tenemos una economía con una población con más del 35 por ciento por debajo de la línea de la pobreza y con una cifra similar de empleo no registrado. Esto significa que es una población donde es muy difícil llegar desde el Estado porque no está bancarizada, no tienen trabajos registrados. Se están haciendo diferentes esfuerzos para dar una respuesta a sus necesidades”. Este viernes se realizó la reapertura de los bancos después de dos semanas, sólo para atender a quienes no puedan cobrar por cajero automático o para personas que hayan tenido problemas para recibir sus haberes de marzo. Las miles de personas que se vieron en la puerta haciendo largas filas, en su mayoría de jubilados y pensionados, pusieron en riesgo las medidas de prevención sanitaria. Para evitar ese colapso, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirmó que las entidades bancarias deberán abrir sus puertas este sábado y domingo, para que puedan percibir sus haberes. Desde el sindicato La Bancaria, se emitió un comunicado que precisaba que son “13 millones de personas las que tienen la necesidad con contar con efectivo para realizar sus compras, imprescindibles para subsistir”. El número abruma y el desafío es organizar a esa masa de personas para que puedan acceder a sus ingresos sin que los bancos desborden.

Una de las medidas más importantes fue la disposición del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que es una prestación monetaria no contributiva de carácter excepcional de 10 mil pesos para cobrar por única vez en abril, destinada a compensar la pérdida o grave disminución de ingresos de aquellos sectores más vulnerables. El IFE de $10.000 representa casi dos veces el valor de la Canasta Básica Alimentaria que el INDEC estimó en febrero en $5.432,32 o el 75,8 por ciento de la Canasta Básica Total. Este beneficio está destinado a los desocupados, las personas que se desempeñen en la economía informal, las que se encuentren inscriptas en las categorías “A” y “B” del monotributo, las que están inscriptas en el Régimen de Inclusión Social y Promoción del Trabajo Independiente, a los trabajadores y trabajadoras declarados en el Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares y a las familias que cobran Asignación Universal por Hijo (AUH).
La efectividad de todas estas medidas está ligada a la duración de la cuarentena, y al modo en que el gobierno encuentre la forma de activar diferentes áreas de la economía de forma paulatina, como también el acceso a los sectores más vulnerables. “El impacto final que tiene esta situación en la economía va a depender de cuánto tiempo se extienda la pandemia a nivel global y en Argentina. Este parate está golpeando muy fuerte al sector productivo. Por eso el gobierno lanzó un paquete de medidas para que las PyMES puedan pagar salarios y créditos blandos para darles aire y que puedan sortear este momento de dificultad”, resaltó Calore.

“Tanto a los residentes como a los concurrentes no se nos reconoce como trabajadores de la salud, eso implica que se vulneran derechos: cuando hay un aumento salarial para los médicos a nosotros no se nos aplica como tal y se cometen excesos de autoridad dependiendo las características de los servicios”.
Natalia Truffa
Doctora y residente de Medicina General y Familiar del Hospital Velez

Otro de los desafíos que se le presentan al gobierno es la necesidad de incentivar al personal de salud que son quienes ponen el cuerpo para dar batalla al enemigo invisible. Con la publicación en el Boletín Oficial del Decreto 315/2020 realizado el 26 de marzo, se le otorgó un plus salarial de 5 mil pesos para los meses de abril, mayo, junio y julio. Sin embargo, los problemas que tiene el sistema de salud pública conlleva años de desidia y abandono. Incluso, lejos de ser una prioridad, durante la gestión de Mauricio Macri se disminuyó la jerarquía del Ministerio de Salud para convertirse en una Secretaría perdiendo así autonomía, peso simbólico e independencia presupuestaria.

La situación laboral de los trabajadores en los hospitales públicos porteños es crítica y quienes se ven más perjudicados son los médicos que recién están recibidos y que realizaron el examen para convertirse en residentes o concurrentes. Ellos viven una situación de precarización laboral y se transforman en la mano de obra barata – o en caso de los concurrentes gratuita porque trabajan ad-honorem – del sistema de salud.

Natalia Truffa es doctora y residente de Medicina General y Familiar en el Hospital Velez. La situación para ella es crítica, dado que “tanto a los residentes como a los concurrentes no se nos reconoce como trabajadores de la salud, eso implica que se vulneran derechos: cuando hay un aumento salarial para los médicos a nosotros no se nos aplica como tal y se cometen excesos de autoridad dependiendo las características de los servicios. En algunos casos, se aplican ‘castigos’ como realizar una guardia o te obligan a realizar reemplazos que no corresponden. Ahora con la pandemia, los médicos de planta se dan cuenta que nos necesitan y están organizando el manejo del hospital con el trabajo que vamos a realizar nosotros”.

Esta semana, la Red Integrada de Médicos Argentina (Redima), que agrupa a más de 22 mil médicos especialistas en todo el país, presentaron una carta abierta donde alertan de la crisis que atraviesa el sistema sanitario y cómo se arrastran problemas de años. El comunicado expone: “Todos sabemos que desde siempre la Salud Pública ha sido relegada. Si había que hacer ajustes, fue y es, el área de salud la más afectada. Así es que nosotros, los Médicos, nos hemos acostumbrado a trabajar como podemos, nos hemos adaptado a hospitales en pésimas condiciones edilicias, con escasos insumos y a que el valor de la hora de trabajo altamente calificado, sea menor al valor de cualquier otra carrera profesional. Hoy, una vez más nos encontramos frente a la pandemia del SARS- CoV-2, donde miles de colegas están muriendo en el mundo, día a día. Colegas que mueren infectados, miembros del equipo que se suicidan. Agotados, abatidos, desesperanzados. Pandemia, que pronto va a llegar a las puertas de nuestro débil sistema de salud, encuentra que aún no se dispone de equipos de protección para todo su personal y da cuenta de los escasos centros de salud con la complejidad y los insumos necesarios para afrontarla”.

“Aún no se dispone de equipos de protección para todo su personal y da cuenta de los escasos centros de salud con la complejidad y los insumos necesarios para afrontarla”.
Red Integrada de Médicos Argentina
Comunicado

Hoy las urgencias marcan la agenda pública y política: la salud y la economía están en el ojo de la tormenta. Durante la gestión de Mauricio Macri, la inversión en salud fue en constante reducción de las partidas presupuestarias: pasó de tener un 2,3 por ciento de Producto Bruto Interno a tener un 1,7, es decir, un 25 por ciento menos. A su vez, la política económica argentina frente a la pandemia implica un fuerte incremento de las transferencias a la población para mejorar la situación de los sectores más golpeados por la parálisis de la actividad (incrementos AUH, jubilaciones, ingreso para informales y monotributistas de baja categoría). Mientras tanto, se experimenta una fuerte caída de la recaudación producto de la recesión y algunas facilidades impositivas otorgadas a las empresas en crisis. “En Argentina, las proyecciones del CESO de caída de la actividad para 2020 se ubican entre 2,5 por ciento en un escenario optimista donde la cuarentena no se extienda más allá de abril, hasta los 3,5 por ciento puntos porcentuales si se extiende hasta mayo, y cercano al 5 por ciento si se extiende más allá de junio”, señaló Calore.

 

Esta situación conlleva que se agrave el déficit de las cuentas del Estado y, dada la herencia de un mercado de bonos interno y externo detonados por la administración del ex presidente Macri, su financiamiento deberá ser absorbido por el Banco Central. Incluso, pese a todas las medidas tomadas por el gobierno para mejorar la situación de los sectores más vulnerables, se continúa corriendo el riesgo de que disminuyan las posibilidades de consumo por la parálisis productiva.