LALENGUA

EL DILEMA DE MÉXICO Y EL COVID 19

En diálogo con Lalengua, el vocero presidencial de méxico, Jesús Ramírez Cuevas, y la senadora nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) Citlalli Hernández explicaron la tensa situación que vive México por el coronavirus. El país centroamericano viene de muchos años de violencia institucional – con decenas de miles de asesinatos y desaparición de personas -, lo cual hace complicado que las fuerzas de seguridad puedan controlar las calles en paz. A ésto se suma la delicada situación económica y un sistema de salud devastado, con más de 20 millones de mexicanos y mexicanas sin acceso, producto de políticas neoliberales sostenidas durante años. 

Por: Sofía Solari |  Ilustración: Lalengua  |  Fotos: gentileza equipo Citlalli Hernández

México declaró el lunes la emergencia sanitaria por razones de fuerza mayor hasta el 30 de abril. El número de personas infectadas con el Covid-19 llegó a 1094, y las muertes por la enfermedad a 28. Pero la medida tiene un tinte particular que el subsecretario de Prevención y Promoción de Salud, Hugo López Gatell, y el canciller, Marcelo Ebrard, invirtieron sus esfuerzos en enfatizar: esto no es un toque de queda. La Marina y la Defensa Nacional aportarán en tareas de asistencia a la población civil mientras que la Guardia Nacional seguirá haciendo su trabajo como resguardar instalaciones estratégicas, vías de comunicación y proteger a la sociedad, pero “no harán uso de su carácter militar”. La aclaración es necesaria en un país en el que la violencia del estado dejó, en lo últimos años, al menos 37.435 personas desaparecidas. Dejar a las fuerzas de seguridad controlando las calles podría desembocar en un escenario complicado.  Quién cuidará que se cumpla este llamado a la cuarentena es uno de los puntos flacos de esta estrategia. Pero esta no es la única tensión que enfrenta el presidente Andrés Manuel López Obrador: México es un país de 125 millones de habitantes, y en el que el 60 por ciento de la población activa está dentro de la economía informal. 

La pregunta por el toque de queda surgió de muchos de los periodistas que escucharon el anuncio de ayer en la misma sala que el presidente López Obrador da sus mañaneras. Una sala que desde que la amenaza del Coronavirus toma más fuerza, no descansa, pero ahora con un detalle: los periodistas y asistentes toman su sana distancia.  El anuncio extiende la Jornada Nacional de Sana Distancia (Fase II) dos semanas más de lo previsto al inicio. Continúa la suspensión de clases y la cancelación de eventos masivos y a partir de ahora tendrán que parar todas las actividades que no sean esenciales (salud, gobierno, justicia, legislativas y seguridad). En cuanto a la frontera más transitada del mundo, la de México -Estados Unidos, continúan las restricciones de movilidad para casos no esenciales y en cuanto a los aeropuertos continúan con la aplicación de medidas de detección de casos y el exhorto a cumplir el aislamiento “por el mayor tiempo posible”, a quienes lleguen a México. Ante la pregunta de qué sanciones habrá para quienes las incumplan, Ebrard esbozó que para empresas y comercios podrían aplicarse sanciones administrativas (multas y clausuras) y en los casos más extremos sanciones penales. “Pero es la sociedad quien mejor puede juzgar quién se está sumando, quién puede contribuir al bien y quién va a ser responsable de que tengamos una mayor responsabilidad sanitaria o no”, acompañó López Gatell y apuntó a la clave de la estrategia mexicana. La emergencia sanitaria no es un estado de excepción y en el gobierno de López Obrador saben que no van a jugar esa carta. Lo que hacen es una apuesta. Habrá que ver entonces cuántos están en el juego. 

El Estado y las fuerzas de seguridad

México tiene, como pasa con otros países de América Latina, una relación difícil con sus fuerzas de seguridad. Según las cifras gubernamentales del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (Rnped) había, hasta abril del 2018, 37.435 personas que están siendo buscadas. Un registro que abarca desde los primeros casos que sucedieron durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz hasta pasar por las víctimas de lo que se conoció como la guerra contra el crimen durante la presidencia de Felipe Calderón y el sexenio de Enrique Peña Nieto. Y que refleja, en palabras de Pilar Calveiro, “la activa participación de un Estado fragmentado y articulado con grandes poderes corporativos legales e ilegales”. A lo largo de los últimos años las fuerzas de seguridad mexicanas fueron señaladas  en decenas de ocasiones por uso excesivo de la fuerza y violaciones a derechos humanos, lo que quedó brutalmente expuesto en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa. Y esta historia es la que subyace en el gobierno de López Obrador a la hora de combatir la pandemia del Coronavirus. 

“México ha tratado de no endeudar al país y no recurrir al Fondo Monetario Internacional para solicitar préstamos”

Citlalli Hernández
senadora del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA)

La entrada a la Fase II estuvo acompañada con el Plan DN-III-E – o Plan de Auxilio a la población civil- que obliga la Marina y a la Secretaría de Defensa Nacional contribuir con médicos y hospitales en la pelea contra el Covid-19 y por ahora hasta ahí se quedan. “Estamos comprometidos con el respeto a los derechos humanos. El combate contra el virus debe ser una acción colectiva, una toma de conciencia general más que una acción coercitiva. Estamos enfocados en informar y crear el sentido de responsabilidad de todos”, opinó en conversación con Lalengua, Jesús Ramírez Cuevas, vocero de López Obrador y enfatizó en la campaña de concientización que están realizando en plataformas digitales y tradicionales. Ante la pregunta de cómo resolver los casos de aquellos que desoyen el pedido oficial de tomar sana distancia y quedarse en casa, Ramírez Cuevas coincidió en que “eso es un problema” pero confía en que están avanzando. “Esperamos que el último anuncio sirva para hacer entrar en razón a los que no han entendido la seriedad”, cerró sabiendo que están jugándole a la última ficha. 

Lalengua- LA GUERRA INVISIBLE DE MACRON
Hugo López Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud

¿Es el caso Mexicano un “salvemos la economía” y nada más? 

 

En México el 60 por ciento de los trabajadores y trabajadoras tienen empleos en el sector informal sumado a que el 90 por ciento del empleo formal lo generan las pequeñas y medianas empresas. Por eso una de las principales medidas anunciadas por López Obrador fue la entrega de un fondo de 25 mil millones para otorgar un millón de créditos a pequeños comerciantes que incluyen a taxistas, lugares de comida, entre otros, a pagar en tres meses con una tasa anual de interés de 6.5 por ciento. “Se equilibrarán decisiones sanitarias para cuidar la economía sin decir: no nos importa la salud. Claro que nos importa mucho la salud, lo más importante es la vida, pero estamos cuidando de que no sea mayor de lo necesario el deterioro económico”, explicó en una de sus últimas conferencias matutinas. Para Citlalli Hernández, senadora del oficialista Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), México tomó una determinación muy clara de no buscar una salida neoliberal a la crisis como sí lo fue en el 2008. “México ha tratado de no endeudar al país y no recurrir al Fondo Monetario Internacional para solicitar préstamos”, explicó Hernández en conversación con Lalengua y destacó en contraposición la decisión de López Obrador de no condonar ni prorrogar el pago de impuestos a grandes empresas. “Si ellos no pagan impuestos y no contribuyen, no hay recaudación, y no podríamos dar a los adultos mayores y a la gente humilde (…) No es la misma receta. Se protege primero a los pobres, a los necesitados. Ya no sucederá, como sucedió con la Fobaproa, que llega una crisis y no solo se protege a los de arriba, sino que se les permite saquear y se convierten las deudas privadas en deuda pública”, graficó sobre el tema López Obrador en otra de sus conferencias matutinas. 

En sus últimas estimaciones Moody’s aventuró que en México se espera una contracción del PIB de 3,7 por ciento para el 2020. Las expectativas de crecimiento son bajas, además, por la fuerte exposición a la economía de Estados Unidos. 

Citlalli Hernández - Senadora del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena)

Transición del sistema de salud

 

La pandemia del Coronavirus llegó a México en medio de una restructuración del sistema de salud. Al poco tiempo de asumir, en diciembre de 2018, López Obrador empezó a denunciar la deplorable situación en la que encontraron el sistema sanitario. La lucha contra la corrupción fue una de sus promesas más fuertes durante la campaña y el sector de salud uno de los escenarios de esa batalla. Desde la primera hora denunció a distribuidoras farmacéuticas argumentando que sólo tres vendían el 70 por ciento de todos los medicamentos y a pesar de la inversión que realizaba el estado con las tres empresas -calculada en unos 90 mil millones de pesos mexicanos- “no había medicamentos en centros de salud ni hospitales”. A las tres, Grupo Fármacos Especializados SA; Distribuidora Internacional de Medicamentos y Equipo Médico SA y Maypo, se les iniciaron procesos de investigación para revisar la existencia de irregularidades. A Grupo Fármacos Especializados, luego de encontrar inconsistencias en algunos documentos, la inhabilitaron para participar en concursos con la administración pública. Al mismo tiempo López Obrador cambió la forma de licitar sacando a las distribuidoras del medio para negociar directamente con los laboratorios farmacéuticos.

Además de este escenario de fondo, México está llevando adelante un cambio profundo en su sistema de salud. Hasta el 2018 el estado mexicano contaba con tres aseguradoras de salud: Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el que la mayoría de la población está inscripto, el Instituto de Seguridad y Servicios de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el Seguro Popular, que se creó en 2003 para dar acceso a quienes quedaban por fuera de los otros dos seguros. El 14 de diciembre de 2018 López Obrador afirmó el cambio de política al anunciar el fin del Seguro Popular, cuestionado por su ineficacia a la hora de ofrecer un buen servicio, por su problemas de financiamiento y por abonar a un sistema descentralizado de salud. En particular las críticas apuntaron a que el catálogo de servicios que ofrecía el Seguro Popular era acotado, lo que provocaba que los beneficiarios de este seguro terminaran gastando grandes sumas de dinero por esas vacancias. Por eso, y con la intención de atender a los 20 millones de mexicanos y mexicanas excluidos del sistema de salud, el gobierno lanzó el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) con la máxima de garantizar “atención médica universal y medicamentos gratuitos”, dando inicio a una política de federalización del sistema de salud.  Antes de la rápida expansión del virus la promesa era que en diciembre de este año la puesta en funcionamiento del INSABI estuviese concluida pero con el actual escenario la implementación pasó a un segundo plano.  

 

“Estamos comprometidos con el respeto a los derechos humanos. El combate contra el virus debe ser una acción colectiva, una toma de conciencia general más que una acción coercitiva. Estamos enfocados en informar y crear el sentido de responsabilidad de todos”.

Jesús Ramírez Cuevas
vocero de López Obrador

Según los últimos datos que ofreció el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, México cuenta con 30 mil camas, de las cuales 2500 son de terapia intensiva y con la ayuda de los recursos militares podrían llegar a las 50 mil plazas. Respiradores: 7500. Según los cálculos del subsecretario, si tuvieran mil hospitalizaciones por día en un pico máximo de cuatro semanas, tendrían la cantidad suficiente para recibirlos. 

La última experiencia de una pandemia en México -que de todas maneras dista mucho de lo que está pasando hoy- fue la del virus de la Influenza H1N1 en 2009. Entonces las críticas se las llevó el presidente Felipe Calderón -representante del Partido de Acción Nacional y mandatario entre 2006 y 2012- por tener un manejo opaco de la información y no apoyarse en la comunidad científica. “Toda información al respecto fue reservada y bajo el control del Estado, lo que costó mucho en términos epidemiológicos pues no sabíamos a qué nos enfrentábamos. En esos años no hubo una detección temprana y tampoco se contaba con una adecuada vigilancia epidemiológica”, explicó Abelardo Ávila, epidemiólogo y especialista del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán al diario La Jornada de México. Las dimensiones de la pandemia por el virus de la influenza no fueron las mismas si miramos los datos de infectados y decesos que está dejando el Coronavirus en el mundo al día de hoy, donde todavía en muchos países, entre ellos México y Argentina,  no sufrieron el pico de casos. En el 2009 en México hubo más de mil muertes y 70 mil contagios. En esta ocasión, López Obrador y el equipo de salud insisten en destacar la agilidad de su respuesta, subrayando que las primeras medidas contra el Coronavirus se tomaron a pocos días de empezado el 2020. 

El 10 de enero la Secretaría de Salud mexicana alertó a quienes estaban por viajar a China por varios casos de neumonía reportados en Wuhan. La misma entidad el 24 de enero dio uno de los primeros reportes recomendando prácticas como el “estornudo de etiqueta: cubrir nariz y boca al toser con un pañuelo descartable o en el ángulo interno del brazo”. El 4 de febrero el asesor internacional en emergencias de la salud en la OMS, Jean Marc Gabastou, afirmó que México fue el primer país en reaccionar y activar su sistema de emergencia. “México alertó a la comunidad científica, a la población, con especial énfasis en los puntos de entrada que en realidad son los aeropuertos principales del país que tienen conexión directa o indirecta con la zona epidémica en China”, dijo Gabastou.  

En los últimos cuatro días en la Ciudad de México -la más poblada y donde se prevé el mayor impacto- el 60 por ciento de la población acató el llamado a quedarse en casa. Si bien es más de los primeros números que circularon (que indicaron el 30 por ciento) todavía no alcanza y por eso esperan que este nuevo llamado, cada vez más enfático, tuerza los indicadores a su favor. Pero lo cierto es que todo está por verse.