LALENGUA

“LA ÉTICA TIENE QUE IR ACOMPAÑADA DE UNA ESTÉTICA”

En conversación con Lalengua, el publicista chileno Eugenio García -interpretado por Gael García Bernal en la película “No” (2012) – habló sobre la campaña del Plebiscito de 1988 que él diseñó y que permitió a Chile salir de la dictadura de Augusto Pinochet; de la potencia emancipadora del arte y la poesía; y de la batalla comunicacional que se está librando en toda América Latina.

Por: Nahum Villamil Garcés  |  Foto: Michell Arzuza

El nombre del chileno Eugenio García no es el más reconocible para un desprevenido oyente de América Latina. Ni siquiera podría rastrearle un perfil de Wikipedia. Sin embargo, García, aunque interpretado por el notable actor mexicano Gael García Bernal, es el protagonista de la célebre película NO, de Pablo Larraín, estrenada en 2012, donde se recrea la campaña por el plebiscito de 1988 que obligó a convocar elecciones tras 15 años de dictadura de Pinochet en Chile. 

Su labor durante esa disputa político-publicitaria se ha convertido, en parte gracias a la película, en una experiencia mítica que divide en dos su vida y sobre la que se ha visto obligado a dar cuenta frente a numerosas preguntas. Hoy, a más de treinta años del célebre hecho, García parece restarle importancia e insiste en que algunos de los reflectores puestos sobre él deberían mirar a otras personas que contribuyeron también en los 15 minutos de la franja del 88. 

Lalengua tuvo ocasión de dialogar con un hombre que, además de artífice de la campaña NO, ha sido un renombrado publicista a nivel internacional, forjador de la marca país de Chile en exposiciones universales, asistente del Premio Cervantes Nicanor Parra y un incesante devoto de la poesía y las artes, las cuales han formado parte fundamental en sus trabajos. 

 

-A partir de su idea de que toda campaña política es un juego y una demostración de poder: ¿Cómo se logra dirimir la ética en un espacio tan hostil como una campaña política? 

-Eso es extremadamente difícil. Pero a mí me parece que en estos tiempos que corren lo más importante, además de los planes y programas que puedan tener los gobiernos, es la ética. La gente busca personas éticas, no corruptas ni cooptadas por ningún poder económico o externo a la relación del candidato o mandatario con la gente. Entonces, cualquier cosa que corrompa esto o trate de torcer esta voluntad es rechazada y hoy, con las redes sociales, es todo muy transparente y finalmente llega a saberse quién está detrás de las cosas, quién hizo trampa y el origen de casi todo. Por lo tanto, la ética es fundamental y tiene que haber una estética que la acompañe y le pueda dar sustancia y una épica, es decir: qué vamos a construir. Cuando uno mira a cualquier candidato, más que mirarle su programa de gobierno o económico, hay que detallar cuál es su ética, su estética y la épica que está detrás. 

 “Nosotros hicimos la campaña cuando la televisión era el principal medio de comunicación. Teníamos 15 minutos al día durante 27 días. Todo el resto de la televisión estaba a favor del Sí (...) Nosotros teníamos 15 minutos. Todo estaba concentrado allí”.

Eugenio García
Publicista chileno

-En un momento como el que vivimos en América Latina, en el que hay un recrudecimiento de posturas en todo el continente –pensemos en Bolsonaro-, en el que han surgido grandes entramados político-publicitarios, como los del brasilero Duda Mendonça o  el venezolano JJ Rendón, que distribuyen sus servicios de fake news y juego sucio en campañas políticas desde el Río Bravo hasta Magallanes, ¿es posible entrever una ética y voluntad de cambio o es solo una épica subordinada a la consecución del poder y los votos?

-La publicidad es una poderosa arma de doble filo. Por un lado sirve para vender y transmitir mensajes que sean aportes y construcciones positivas y otros para causar daño o concentrar el poder en manos manipuladoras que se valen de trampas, como las fake news, para obtener sus fines. A mí me parece que es el momento de que jóvenes como ustedes hagan medios independientes y denuncien, para que vayan creando una consciencia, sobre todo en los más jóvenes, de que nosotros no podemos seguir por este camino individualista que solo añora el poder y la riqueza a costa de los demás, porque esa gente que van dejando atrás empieza a acumular una tensión social que hace que sea insoportable vivir en comunidad. Eso se expresa a través de delincuencia, protestas políticas y una vida infame. Es imprescindible que los nuevos jóvenes, como ustedes, que tienen la posibilidad de hacer un medio muy económicamente, comparado con lo que era antes hacer un medio de comunicación, y que además pueden tener todavía la pureza del que quiere hacer cosas por el bien común, que no la pierdan y que sigan en eso y sean referentes para su generación, incluso para los mayores, convirtiéndose en una especie de faro moral y faro ético para sus sociedades. 

-Pensando en artistas de Chile como Máximo Corvalán Pincheira y Voluspa Jarpa, que son personas que no temen acercarse a lo político, pero con un gran criterio estético, ¿qué papel puede jugar este tipo de arte en nuestras sociedades?

-A mí me parece que juegan papeles potentísimos. Por ejemplo: el trabajo de Doris Salcedo es de una gran potencia. Cuando ves sus instalaciones realmente te conmueven, te crean una consciencia y te ayudan a formarte una opinión. Como hace instalaciones públicas de gran tamaño, toca hondo a la ciudadanía. No es como la pintura antigua que se colgaba en las paredes sino que es una acción de arte potentísima. Pienso también en un colectivo chileno, Casagrande (link de la página: http://loscasagrande.org/), que lo que hacen es bombardear con poemas ciudades que han sido bombardeadas en alguna guerra. Han bombardeado varias ciudades en Europa. A mí me tocó en Milán, en el Duomo de Milán, donde pasaron un helicóptero por arriba y empezaban a bombardear con poemas que caían por millones y la gente al recogerlos vio que eran versos de poetas que hablan sobre el amor, la belleza, la paz. Esas acciones a mí me parece que son grandes acciones artísticas que logran provocar conmoción en la gente y, por lo tanto, poseen un discurso político muy potente. 

-No quisiera llevarlo nuevamente a algo de lo que ha tenido que hablar por más de 30 años, como lo es el Plebiscito del 88 que ayudó a poner fin a la dictadura de Pinochet, pero estando en Colombia me es casi obligatorio preguntar sobre el Plebiscito del 2016 que el gobierno de Juan Manuel Santos, a la postre Premio Nobel  de Paz, convocó para refrendar los acuerdos con la guerrilla de las FARC. Esa fue una campaña por completo permeada de una infame estrategia publicitaria y desmedidos intereses económicos que derivaron en un resultado sorprendente, tanto para la comunidad nacional como internacional. ¿Qué opinión le merece que a casi 30 años sean tan significativamente contrarios estos NO?

-Mencionas factores muy importantes que cambiaron. Nosotros hicimos la campaña cuando la televisión era el principal medio. Teníamos 15 minutos al día durante 27 días. Todo el resto de la televisión estaba a favor del Sí porque ellos podían poner noticias y hacer propaganda durante todo el día. Nosotros teníamos 15 minutos. Todo estaba concentrado allí. Entonces  esos 15 minutos tuvieron una audiencia increíble porque todo el mundo quería saber y quería mirar y, cuando vieron que la campaña era muy atractiva, siguieron viendo y siguieron viendo. Hoy en día eso no es posible porque todo el mundo se informa de manera dispersa. No hay un concentrador de la información como lo hacía ese medio en aquel momento. Así se permite todo este tipo de trampa. No es legal y no es lícito, pero se puede hacer y de hecho lo hicieron acá en Colombia, en Brasil, en Estados Unidos y en muchas otras partes. Eso hay que denunciarlo y hay que hacer una especie de guerrilla de denuncia de lo falso. En Chile hay una organización que se llama Ciudadanos Inteligentes (https://ciudadaniai.org/) y esta ONG lo que hace es que toma la información que provee un político, por ejemplo: el presidente, la analizan con rigor y tienen un indicador que determina si es cierta o falsa. De esa manera se convierten en un árbitro de lo que es verdadero o falso y hacen que el tipo que vaya a mentir se lo piense dos veces porque sabe que alguien lo está vigilando. Ese tipo de iniciativas son fundamentales, sanas y resguardadoras del bien público porque ayudan a denunciar estas trampas.

 “La ética es fundamental y tiene que haber una estética que la acompañe y le pueda dar sustancia y una épica, es decir: qué vamos a construir”.

Eugenio García
Publicista chileno

-Usted es alguien que ha ayudado a forjar una imagen de Chile, no solo con el plebiscito, sino que ha intervenido en las exposiciones universales de Sevilla, Shanghái y Milán o en la misma marca Chile. ¿Cómo es ese panorama de construir la imagen nacional hacia el exterior y qué tipo de reivindicaciones se pueden lograr desde allí? 

-Cuando uno va a estas exposiciones universales, a mí me ha tocado en Shanghái, Sevilla y Milán, uno, primero, habla a un público distinto, no le habla a su gente sino que le habla a extranjeros.  Países como el mío tienen muy poca resonancia mundial porque es un país pequeño en el sur del mundo, no le hacemos daño a nadie… Cuando fuimos a Sevilla lo que se conocía era: Pinochet y Zamorano, el Bam Bam. En Shanghái lo que se conocía era el Bam Bam y Salas, el Matador – dos futbolistas chilenos de la década del noventa -. Lo primero que hay que entender es que nosotros siempre vamos a ser una sorpresa y, por lo tanto, la sorpresa del pabellón tiene que ser sorprendente incluso para los nacionales. Ahí tú puedes utilizar los recursos de tu cultura. En el caso nuestro siempre ponemos poetas porque son nuestra fortaleza y debilidad (Risas). Entonces la gente se sorprende porque tienden a ver los pabellones de forma más funcional y transaccionalmente y piensan “estos tipos tienen una sofisticación y una rareza”. Ahora, todas las Exposiciones tratan sobre un tema: Milán fue la alimentación, Shanghái la ciudad, y eso implica una investigación sobre nuestras ciudades, nuestro tipo de alimentación y formas de producir alimentos y de ahí llevamos una propuesta que pueda servir para cualquier persona de cualquier parte del mundo. Eso hace que los pabellones tengan consistencia y que al final la gente sienta que Chile tiene algo que decir en todo esto, a pesar de ser un país chico y flaco en el sur. Esas son las cosas que uno puede lograr en espacios internacionales. 

-Conociendo su predilección por las artes, ¿cómo las compagina con sus labores en el terreno lábil y violento de la política o la publicidad? 

-A mí la poesía y la música me apasionan. De literatura leí mucho y la historia me parece muy atractiva. Por supuesto, todas han aportado en mi forma de ver y acercarme a estos fenómenos, como en las exposiciones con los poetas. También me gusta el cine… Soy omnívoro en ese sentido, pero mi plato especial es la poesía. Tuve la oportunidad de ser ayudante de Nicanor Parra y aprendí mucho con él. Y ya que me preguntas por las artes: en este momento puedo recomendar la película Vice, que trata sobre Dick Chaney, que fue vicepresidente de Estados Unidos durante (George) Bush hijo. Primero, tiene una actuación de Cristian Bale que es sorprendente hasta el punto de uno no imaginarse que es él, aunque sea el mejor actor del mundo. Después muestra cómo este ser manejó el poder a la sombra y creó unos daños horribles para el planeta. Es como ver el poder en bruto y en brutalidad. Vale la pena verla. De poesía recomiendo a Raúl Zurita, un poeta chileno, que tiene un libro que se llama El amor de Chile, que es bellísimo, y si quieren ver Chile en poesía ese es un gran libro de poemas.