LALENGUA
Comparte!

CONVERTIR EL MIEDO EN REBELDÍA

En diálogo con Lalengua, dos representantes del movimiento juvenil chileno, Ayelén Salgado y Víctor Chanfreau, ambos descendientes de abuelos asesinados durante la dictadura de Augusto Pinochet, explicaron el proceso de lucha contra los exámenes de ingreso a las universidades y dieron sus perspectivas sobre las históricas movilizaciones que pusieron en jaque al neoliberalismo en Chile.

Por: Melisa Molina y Juan Manuel Boccacci  |  Fotos: Amalia Gálvez

Es probable que el lunes seis de enero de 2019 quede marcado como un nuevo hito en la historia de las luchas de los estudiantes chilenos. Ese día más de 130 establecimientos en donde se tenían que dar los exámenes de ingreso a la universidad fueron tomados por el movimiento estudiantil. Una de las organizaciones que llevó adelante la medida fue la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES). Lalengua conversó con los voceros de la organización, Ayelén Salgado y Víctor Chanfreau. Ambos militantes opinaron sobre la necesidad de terminar con esos exámenes de ingreso, llamados Pruebas de Selección Universitarias (PSU); contaron cómo hicieron para que se suspendiera la prueba y aportaron su mirada acerca del rol de la juventud en el proceso de cambio que está viviendo Chile.

Victor Alfonso Chanfreau tiene 18 años y es nieto de Alfonso Chanfreau. Su abuelo fue dirigente estudiantil y cursaba la carrera de filosofía cuando en 1974 fue desaparecido por la dictadura de Pinochet. Tenía 23 años, cinco más que los que hoy tiene su nieto. Víctor es uno de los voceros de ACES, movimiento que se manifiesta activamente en contra de la privatización y mercantilización de la educación, y que forma parte de la marejada que copa las calles de Santiago y de todo Chile desde el 18 de octubre pasado. “Tengo claro que el mejor homenaje que les podemos hacer a ti y a todxs tus compañerxs es seguir luchando y organizándonos”, escribió el joven en sus redes sociales el 22 de diciembre de 2018, al cumplirse un nuevo aniversario de la desaparición de su abuelo.

Ayelén Salgado, de la misma edad, es la otra vocera de ACES. Su familia también tiene una historia trágica ligada a la dictadura de Pinochet: su abuelo, Roberto Castillo, fue asesinado por carabineros en 1977 durante un toque de queda. El caso aún sigue impune. Ayelén reconoció el legado que recibieron de las luchas pasadas y explicó que su generación ya no va a soportar más que quieran pasarlos por encima. Frente al miedo que todavía ven en la sociedad chilena, afirmó: “Tomamos ese miedo y lo convertimos en rebeldía”.

“Estamos haciendo política en la calle. Cuando saltamos los torniquetes en el metro, durante las reuniones en Plaza de la Dignidad, con las asambleas en los barrios, todo eso expresa una institucionalidad paralela, una forma de organización distinta a la que conocemos”.

Ayelén Salgado
Vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios

“Este es un pueblo que decidió levantarse el 18 de octubre, pero que no solo se levantó, sino que no vuelve a sus casas, a la normalidad. Una normalidad como la que existió hasta el 18 de octubre, nunca más va a existir en Chile”.

Victor Chanfreau
Vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios

Las Pruebas de Selección Universitarias

En Chile hay que pagar para casi todo. La educación universitaria no es la excepción. No importa si es estatal o privada. Una familia de clase media con más de un hijo -si tiene suerte y un buen pasar económico- se puede “dar el lujo” de elegir cuál de ellos va a tener la oportunidad de formarse académicamente. Pero pagar no es el único requisito que tienen que cumplir los chilenos para poder asistir a la universidad. Además, tienen que superar un examen, también pago, denominado Prueba de Selección Universitaria (PSU). Como no se trata de un examen sencillo, algunos necesitan tomar clases particulares. Y, obviamente, esas clases hay que pagarlas. Todo implica dinero en un país en el que, según los datos oficiales, el salario mínimo es de 423 dólares y la canasta básica cuesta 241 dólares.

La organización ACES asumió una posición crítica respecto a las PSU por considerar que el examen no contempla las profundas desigualdades de la sociedad chilena. Así lo expresó Víctor Chanfreau: “es un examen injusto ya que mide con la misma vara a estudiantes que no han recibido la misma educación. Hoy día en Chile la educación pública está mucho más precarizada que la privada, entonces es absurdo que se mida con una misma vara dos formaciones que son muy distintas”. “La PSU es una expresión más de la mirada de mercado que tiene el conjunto del sistema educativo en nuestro país”, sostuvo el vocero estudiantil. 

Boicot, suspensión y expectativa

Las PSU para el ingreso a las universidades en 2020 estaban previstas para el 18 y 19 de noviembre de 2019. Sin embargo, en octubre las cosas empezaron a cambiar en Chile. Debido a las intensas movilizaciones y el clima de protesta generalizado, el Consejo de Rectores postergó en varias oportunidades el examen. Tanto Ayelén como Víctor tenían que dar la prueba porque terminaron el colegio el año pasado. “Al final pusieron como fecha el lunes seis y martes siete. Pero el domingo anterior hubo una instancia previa que se llama ‘reconocimiento de sala’”, explicó Chanfreau. “En este reconocimiento de sala tú vas, ves en qué sala vas a dar la prueba y con quién vas a compartir el espacio. Antes y después del reconocimiento se hicieron asambleas”, agregó. La otra vocera de ACES continuó con el relato: “los compañeros nos juntamos después de saber dónde íbamos a dar el examen y empezamos a debatir qué hacer. Ahí decidimos llevar adelante el boicot”, recordó. Ambos resaltaron la unión que se dio entre los estudiantes, aunque muchos ni siquiera se conocían. “Había dos personas que conocía de mi liceo, pero el resto eran desconocidas y fue muy bonito sentir que estábamos todos en la misma situación, con las mismas demandas y entendiendo que teníamos que movilizarnos para cambiar las cosas”, sostuvo Chanfreau.

El lunes seis Chile amaneció con más de 130 establecimientos tomados por los estudiantes, en los que se suspendió la prueba. Sin embargo, las autoridades decidieron continuar con el proceso. Unos 30 minutos antes de comenzar el examen se filtró el examen de historia. “Reconocimos que ese era el mejor momento para acabar con esta prueba y dimos una movilización histórica durante el lunes y el martes. Más allá de la filtración del examen de historia, los mismos estudiantes que habían suspendido los 130 establecimientos se iban a mover hacia otros liceos para suspender la prueba ahí también. Es decir, ya existía ese temor por parte de las autoridades”, opinó Chanfreau. 

Como respuesta, el gobierno de Piñera insistió con la misma respuesta que viene dando desde hace meses ante los reclamos populares: reprimir. “En algunas sedes llegó la Policía de Investigaciones (PDI), apuntaron a compañeros con escopetas y a otros se los llevaron detenidos a los golpes. Tenemos 34 estudiantes con procesos legales abiertos; las condenas que pueden llegar hasta 3 años de cárcel”, explicó Salgado.

El 9 de enero el Consejo anunció que la prueba de Historia no se realizaría este año y pasaron las restantes tres pruebas para los días 27 y 28 del mismo mes. Sin embargo, la ministra de educación chilena, Marcela Cubillos, pidió marginar a Víctor y Ayelén del proceso de admisión de 2020. Ambos jóvenes presentaron un recurso de amparo, que la justicia rechazó. “La ministra decidió suspendernos del proceso por tener el rol en la vocería de la ACES y hay que asumirlo como lo que es: parte de una agenda burda y absurda de cómo tratan los temas político-educativos desde este gobierno. Su respuesta para todo es la represión”, afirmó Chanfreau. 

La juventud volcada a la calle

Los jóvenes tuvieron un rol destacado a lo largo de estos meses en las movilizaciones que se siguen dando en Chile. La respuesta del Estado es a través de Carabineros que, con perdigones y gases lacrimógenos, ya dejaron ciegas a unas 230 personas, según los datos del Colegio Médico de Chile (Colmed) de diciembre. Uno de los objetivos que tienen quienes se movilizan, es la necesidad de escribir una nueva constitución y de hacerlo mediante asambleas populares. “Lo principal, por lo menos hablando desde los estudiantes de secundaria, es que no nos importan solamente las problemáticas educativas. Lo que se ha mostrado a nivel nacional es que los jóvenes que vamos al secundario, también estamos ahí para reclamar por las demandas de pensiones, de salarios, de salud, del agua y de todo lo que necesitan las comunidades”, sostuvo Chanfreau.

Para Salgado lo que expresa el estallido social en Chile es una crítica a las instituciones y a los partidos políticos tradicionales. “Estamos haciendo política en la calle. Cuando saltamos los torniquetes en el metro, durante las reuniones en Plaza de la Dignidad, con las asambleas en los barrios, todo eso expresa una institucionalidad paralela, una forma de organización distinta a la que conocemos”, manifestó la representante de ACES. “Hubo políticos del progresismo y de la izquierda que decían que iban a solucionar nuestras demandas en el Congreso. Fueron allá y se conformaron siendo diputados y ganando más plata. La gente confió en ellos y los defraudaron. Las nuevas generaciones que hoy día estamos movilizadas tenemos un grado de radicalidad distinto. Ya no aguantamos tantas vulneraciones”, aseguró Salgado.

 “Los que vivieron en dictadura, como nuestros padres o abuelos, están reviviendo en cierto sentido el miedo al ver a los militares de nuevo en la calle. Pero nuestra generación toma ese miedo y lo convierte en rebeldía”.

Ayelén Salgado
Vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios

“La PSU es una expresión más de la mirada de mercado que tiene el conjunto del sistema educativo en nuestro país”

Victor Chanfreau
Vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios

Chanfreau también destacó la importancia de la organización “desde abajo”. “Por lo que hemos visto y aprendido de otras generaciones movilizadas, la solución no pasa por el Congreso, por acceder a él, sino por los territorios organizados y movilizados en pos de la recuperación de nuestras vidas”, sostuvo. Otro aspecto importante para Víctor es la necesidad de unir las demandas que sostienen otros actores de la sociedad chilena. “Es fundamental el rol de las asambleas territoriales que se dan por barrio, población o villa. De ese modo nos agrupamos y discutimos; nos reunimos desde el rol de pertenecer a un territorio más que por un rol productivo de estudiante, trabajador o jubilado», enfatizó.

Las luchas del pasado y el presente feminista

El 25 de noviembre de 2019 decenas de mujeres sorprendieron a los transeúntes de Santiago con una performance que luego recorrió el mundo. Se trató de El violador eres tú, la canción creada el grupo feminista Las Tesis. “Al principio muchas de nosotras veíamos que los reclamos de los feminismos estaban pasando desapercibidos. Pero después de la performance de Las Tesis ganamos mucha visibilidad. Y no sólo en Chile, sino en todo el mundo”, señaló Salgado. Para la militante estudiantil, la performance condensó aspectos claves de lucha feminista. “No es casualidad que apunte directamente a las instituciones, a las fuerzas represivas, al presidente, al Estado, a los jueces. Es una resistencia histórica la que llevamos adelante las mujeres hoy día”, sostuvo la joven. También explicó el trabajo de hormiga que hacen las feministas para denunciar las violencias. “Hay muchos dichos o cánticos machistas que antes existían en las marchas que ya se están erradicando o cambiando por otras palabras. A partir de las marchas del 8 de marzo entendimos que si paramos nosotras, se para todo”, afirmó. 

Chile cuenta con una densa historia de luchas sociales. Dentro de los últimos cincuenta años se pueden mencionar al gobierno de Salvador Allende, la resistencia a la dictadura militar y, ya en democracia, los reclamos estudiantiles de 2006 y 2011. La sociedad chilena construyó un legado que hoy retoma esta nueva generación de jóvenes. “Los que vivieron en dictadura, como nuestros padres o abuelos, están reviviendo en cierto sentido el miedo al ver a los militares de nuevo en la calle. Pero nuestra generación toma ese miedo y lo convierte en rebeldía”, enfatizó Salgado. 

Una consigna que nació en las protestas y que el movimiento estudiantil hizo propia es la de luchar “hasta que la vida sea digna”. Chanfreau resaltó el compromiso de los estudiantes chilenos con ese reclamo: “tenemos claro que nuestras demandas se tienen que conquistar con organización y movilización en la calle. El proceso de cambio es ahora o nunca”, aseguró. El joven de 18 años estimó que se tratará “de un proceso largo”, en le que la apuesta a futuro es “que los territorios y las asambleas se sigan organizando para profundizar este proceso en el que estamos recuperando el control de nuestras vidas, que hace muchos años nos fue quitado”. Según Chanfreau, “este es un pueblo que decidió levantarse el 18 de octubre, pero que no solo se levantó, sino que no vuelve a sus casas, a la normalidad. Una normalidad como la que existió hasta el 18 de octubre, nunca más va a existir en Chile”.