LALENGUA
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UN PACTO PARA FRENAR A LA DERECHA

Pablo Iglesias entró en el gobierno como vicepresidente social, seis años después de la fundación de Podemos, en una coalición con el PSOE. En conversación con Lalengua, la doctora en Ciencias Políticas, Paloma Román Marugán; el periodista especializado en la izquierda española Sergio Gregori; el doctor en Comunicación Política Guillermo López y el doctor en Ciencia Política Jaume López, reflexionaron sobre el futuro de la izquierda española frente a este nuevo escenario.

Por: Diego Aitor desde España | Foto: Podemos

Pablo Iglesias rompió a llorar. La votación que acababa de celebrarse en el Congreso de los Diputados avalaba la formación del nuevo gobierno presidido de nuevo por Pedro Sánchez, pero con una novedad importante: tendría a miembros de Unidas Podemos (coalición de izquierdas donde está Podemos) en el Consejo de Ministros, lo cual convertiría a Pablo Iglesias en el vicepresidente del Gobierno de España. Todo un éxito para un profesor de universidad que cinco años atrás decidió juntarse con otros académicos y militantes universitarios de izquierda con quienes hacía un programa de televisión para formar un nuevo proyecto político. “Lo más asombroso es que cuando Podemos parecía más débil, llega a formar parte del Poder Ejecutivo”, sostuvo en diálogo con Lalengua la doctora en Ciencias Políticas, Paloma Román Marugán.


El nuevo Gobierno de España será el primero que estará compuesto por más de un partido desde la vuelta de la democracia hace más de 40 años. Quizás por ello, y por la necesidad de apoyarse en partidos regionalistas, nacionalistas e independentistas, desde la derecha lo han llamado ‘gobierno Frankenstein’. El nuevo gobierno Frankenstein de España tendrá gran parte del cuerpo, incluyendo la cabeza, de Pedro Sánchez y el PSOE al ser el partido más votado de España con 120 de los 350 escaños del Congreso. Una pierna y parte del pecho estará compuesto por Unidas Podemos que logró 32 escaños en las últimas elecciones.


La planta de los pies la marcarán estas fuerzas nacionalistas, regionalistas e incluso independentistas que serán clave para ver cuán lejos puede llegar el ejecutivo de izquierdas. Esta heterogeneidad que incluye a Esquerra Republicana y a Bildu es uno de los motivos por los que la derecha española ha acusado al reelegido presidente de pactar “con los peores enemigos de la democracia española: los terroristas y los golpistas”, así como “con los comunistas”, todo ello, afirman, por “patológica ambición personal” para poner en marcha “el gobierno más radical de la historia”.

“El hecho de ser minoritario en la coalición no necesariamente supone que Podemos sea una muleta del PSOE”.

Paloma Román Marugán
Doctora en Ciencias Políticas

“El gobierno del Estado se encuentre en manos de una coalición de izquierdas en la que, al menos, un partido ha defendido con claridad la plurinacionalidad de España”

Jaume López
Doctor en Ciencia Política y de la Administración por la Universidad Pompeu Fabra

Para el doctor en Comunicación Política, Guillermo López, “el nuevo gobierno debería ignorar las alharacas e indignación perpetuas de la extrema derecha y aplicar sus políticas, por las que les han votado y, sobre todo, consolidar el bloque de partidos y diputados que se han unido, más por miedo a la derecha que por convicción en el PSOE de Sánchez”. Así, añadió luego, que “visto lo sucedido estos dos años con Sánchez y lo que vivimos en los gobiernos de Rodríguez Zapatero, todo indica que los medios de comunicación seguirán
polarizando el discurso”. Un hecho que se ha visto en los debates de investidura y que supone un aviso para la legislatura que empieza.

En la misma línea, el periodista y autor del libro Tomar partido, en el que entrevista a las principales figuras de izquierdas de España, Sergio Gregori, defiende que el nuevo gobierno: “tiene que marcar agenda”. “Cometería un grave error dejando guiarse por los exabruptos de la derecha cavernícola de este país, ellos son un síntoma, pero el problema de peso es la desigualdad y la precariedad que les anticipa”, afirmó.

Uno de los puntos que más se mirarán en el nuevo Consejo de Ministros y Ministras, y por el que reluce novedad, es la presencia de representantes de Podemos. Sergio Gregori, quien entrevistó a los principales líderes de Podemos antes y después de la fundación del partido, remarcó que este salto al Poder Ejecutivo supone “cumplir la máxima del partido desde que nació: gobernar. Podemos nació como un partido de vocación de gobierno y la coalición da un largo respiro y cumple los objetivos marcados”

La doctora en Ciencias Políticas, Paloma Román Marugán, fue más allá y definió lo sucedido en los últimos días como “una hazaña para un partido que surgió en 2014”. La politóloga señaló que su evolución “le ha ido haciendo un partido más posibilista, no sin provocarse a sí mismo rupturas y controversias internas que le han ido pasando facturas”, como la marcha de Íñigo Errejón, ex número dos de Podemos, y que ha fundado otro
partido: Más País. Sobre éste, Gregori consideró que “Más País ha cometido un error de peso al presentarse en estas elecciones -donde solo ha obtenido tres escaños-”. “Tenían discurso y argumentario que podría haberles supuesto mucho mayor éxito, pero creo que no supieron leer el momento; les deja en la indiferencia del electorado y en una posición de trinchera”, añadió.

Podemos, sin embargo, ha conseguido resistir los resultados a pesar de perder ocho escaños respecto a las elecciones de abril, después de una negociación infructuosa con el PSOE. En aquella ocasión, fue el reparto de ministerios el que impidió llegar a un acuerdo entre los hoy socios. Algo similar a lo que ocurrió en 2015 y 2016, cuando Podemos tenía hasta el doble de bancadas en la Cámara Baja. “Lo más asombroso es que cuando
Podemos parecía más débil, llega a formar parte del Poder Ejecutivo”, apuntó la profesora e investigadora en la Universidad Complutense de Madrid, quien recordó que los últimos resultados en unas elecciones generales fueron los peores desde que Podemos se presentase por primera vez en 2015.

 

Los analistas coinciden que el ascenso de la extrema derecha representada por Vox hasta ser la tercera formación política con más votos en el Congreso y la falta de otras opciones a Pedro Sánchez han sido el empujón definitivo para que las izquierdas se pusieran de acuerdo. Pablo Iglesias no estará solo y tendrá hasta cuatro compañeros más de Unidas Podemos junto a él en las reuniones del Ejecutivo, al conducir carteras como Igualdad, Trabajo, Consumo y Universidades, que recae en el sociólogo Manuel Castells, una de las mayores eminencias de las ciencias sociales.

No obstante, Podemos será sólo una parte reducida dentro de un ‘Frankenstein’ que domina el Partido Socialista, que pondrá freno a muchas de las cuestiones en las que los de Iglesias quieran ir más allá, como la creación de una empresa pública de energía, cerrar las plantas nucleares de energía o la celebración de un referéndum pactado en Cataluña. “Hacer política es navegar sobre las correlaciones de fuerza y, por lo tanto, navegar sobre las contradicciones y esto lo hemos entendido todos los actores políticos”, expresó el futuro vicepresidente en una entrevista en eldiario.es una vez se confirmaba la investidura. Además, agregó: “Quien no se arriesga no es capaz de cambiar las cosas y creo que vamos a cambiar muchas cosas”.

“El nuevo gobierno cometería un grave error dejando guiarse por los exabruptos de la derecha cavernícola de este país, ellos son un síntoma, pero el problema de peso es la desigualdad y la precariedad que les anticipa”.

Sergio Gregori
Periodista y autor del libro Tomar partido.

“El nuevo gobierno debería ignorar las alharacas e indignación perpetuas de la extrema derecha y aplicar sus políticas, por las que les han votado y, sobre todo, consolidar el bloque de partidos y diputados que se han unido, más por miedo a la derecha que por convicción en el PSOE de Sánchez”.

Guillermo López
Doctor en Comunicación Política

Para Román Marugán, “el hecho de ser minoritario en la coalición no necesariamente supone que sea una muleta del PSOE”, ya que “son pocos, pero imprescindibles y a veces el pequeño tiene más fuerza que el grande”. También vaticinó que al ser un gobierno de coalición “la voz de Iglesias deberá oírse casi de continuo, porque si no fuese así parecería que una vez conseguido el lugar en el ejecutivo ya no aspiraría a nada más, y eso no le conviene como líder de Podemos”. 

El periodista Sergio Gregori fue insidioso al sugerir que “la imagen de Pablo Iglesias como vicepresidente puede engrandecer su figura”. Asimismo, recordó que el propio Pedro Sánchez ha anunciado que el nuevo Ejecutivo tendrá cuatro vicepresidencias, tres para los socialistas y una para Iglesias, un hecho que ha sorprendido a los morados, que se esperaban tres y no cuatro como finalmente se ha anunciado. En este sentido, explicó que “las vicepresidencias compartidas pretenden frenar un futurible (Matteo) Salvini – líder del partido italiano de derecha Liga-, quien siendo ministro engrandeció su figura quitando protagonismo al primer ministro italiano”. 

La profesora en la Universidad Complutense de Madrid considera además que Podemos puede tener fuerza en uno de los asuntos que será más relevante en la próxima legislatura: Cataluña. “Podemos intentará tender puentes como lo ha hecho hasta ahora con ERC (izquierda independentista catalana) así como con Bildu (izquierda independentista vasca)”, dos partidos que son más cercanos a Iglesias que a Sánchez. Estos dos partidos han sido clave a la hora de que pudiera fructificar el gobierno de izquierdas con su abstención durante la investidura y para Román esta es una oportunidad para Podemos “para cobrar más valor en la coalición”.

“Podemos es, sin duda, la bisagra entre PSOE y ERC como se vio con las visitas de Pablo Iglesias a la cárcel (a ver a los presos del partido independentista)”, definió Jaume López, doctor en Ciencia Política y de la Administración por la Universidad Pompeu Fabra. Para el investigador de la universidad catalana, “este papel tiene dos caras: puede fortalecer la posición de Podemos dentro de la coalición, pero también puede aparecer como el máximo traidor y resultar el punto débil de la coalición desde el punto de vista de que concentrará las críticas”. 

 López consideró que el conflicto con Cataluña es uno de los grandes retos que tiene el nuevo gobierno, así como la estabilidad institucional, la reversión de las políticas conservadoras de los últimos años y el cumplimiento de sus promesas en clave progresista. Sobre el conflicto catalán, explicó que será la primera vez desde que comenzó el proceso que el gobierno del Estado “se encuentre en manos de una coalición de izquierdas en la que, al menos, un partido ha defendido con claridad la plurinacionalidad de España”. De esta manera, agregó, “está por ver qué oportunidades abre y cómo la derecha aprovechará esta circunstancia para hacer una táctica de acoso y derribo con el conflicto territorial como principal crispación”.