LALENGUA
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“ECUADOR NECESITA UN FRENTE ANTINEOLIBERAL”

El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, derogó el decreto que había desatado las masivas movilizaciones en todo el país, pero su gobierno quedó herido de muerte. En diálogo con Lalengua, el analista político Amauri Chamorro, la ex presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, y el dirigente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador Tuntiak Katan, reflexionaron sobre la sublevación popular y sobre el futuro de las izquierdas populares en Ecuador.

Por: Marcos Príncipi  | Foto:  Isadora Romero/Ruda Colectiva para Lalengua

“Lenín Moreno todavía no renunció porque la derecha no le encontró reemplazo”, aseguró en diálogo con Lalengua el analista político ecuatoriano Amauri Chamorro. La movilización de varios días protagonizada por estudiantes universitarios, obreros, grupos indígenas y de campesinos en Ecuador le dió un duro revés al gobierno de Moreno, quien el domingo se vio obligado a derogar el decreto 883, que implicaba una quita de subsidios estatales a los combustibles y había terminado de desatar la crisis económica. Según los datos oficiales del último informe de la Defensoría del Pueblo, la represión de las fuerzas de seguridad dejó como saldo siete muertos, 1152 detenidos y 1340 heridos, aunque se estiman que los números son aún mayores. Uno de los líderes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), Tuntiak Katan, dijo a esta revista que las movilizaciones fueron “enérgicas pero pacíficas”, y que “siempre hubo provocación por parte de las fuerzas públicas”. El escenario político y la situación social se mantienen tensas; la imagen del  candidato de ultraderecha Jaime Nebot perdió protagonismo y se abre un nuevo escenario para la vuelta de un gobierno popular de izquierda, como apuntó la ex presidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador y dirigente del Movimiento Revolución Ciudadana (MRC), Gabriela Rivadeneira, quien continúa refugiada en la embajada de México: “Desde la izquierda tendremos que conformar un gran frente antineoliberal”.

La protesta se generalizó dos días después de que se anunciara el paquete de medidas de ajuste exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y fue creciendo en magnitud con diferentes revueltas en todo el país, pero con principal foco en Quito. A pesar del acuerdo entre el gobierno y el movimiento indígena, principal opositor de estas medidas, Moreno enfrenta una profunda crisis social y política que pone en duda su gobernabilidad en los próximos meses. Chamorro, hombre cercano al ex presidente Rafael Correa, explicó que lo que ocurrió en Ecuador es parte del plan implementado en los últimos años por los Estados Unidos para hacerse de nuevo del control de América Latina. “La táctica es la misma en todos los países: se denuncia a políticos opositores por corrupción mediante la actuación de los medios de comunicación y los atropellos por parte de la justicia”, afirmó el analista político, y luego hizo hincapié en que para lograr la complicidad judicial, Estados Unidos financió foros y encuentros a jueces y fiscales ecuatorianos.

“La movilización es del pueblo. No estamos respaldados ni por Maduro ni por Correa”
Tuntiak Shuar
Dirigente de la Conaie

“Lo que vivimos en estos años de gestión de Lenin Moreno fue una caída constante de las clases medias a la pobreza y de los pobres a extrema pobreza. Esos son los resultados nefastos de ese sistema neoliberal aplicado a nuestros pueblos”, señaló, por su parte, Rivadeneira. La asambleísta, que se tuvo que refugiar en la embajada de México en Quito por la persecución del gobierno,  describió que en los últimos años se paralizó la construcción de obra pública y hubo un importante retroceso en presupuesto de educación y salud. Además, se despidió a miles de personas en el sector público con el pretexto de achicamiento del estado y con miras de posibles privatizaciones. 

En este contexto, la asambleísta aseguró que “la quita de subsidios a los combustibles fue la gota que derramó el vaso”. Como en toda crisis, indicó luego, los únicos beneficiarios fueron las elites. Con el decreto 883, las naftas aumentaron un 123 por ciento de un día para el otro, lo cual generó aumento y especulación en los precios de los alimentos. Al día siguiente de imponerse la medida, los sectores transportistas realizaron un paro nacional. Rápidamente el gobierno llegó a un acuerdo con este sector que permitió el aumento de los pasajes. Pero este consenso, lejos de solucionar el conflicto, lo profundizó.

Fue entonces que estudiantes universitarios, gremios y grupos de campesinos comenzaron a movilizarse por las distintas ciudades del Ecuador. La policía  reprimió las diferentes protestas dejando cientos de heridos y cobrándose las primeras muertes. Tras las masivas protestas, Moreno decretó el estado de excepción, lo que le permitió, entre otras cosas, disponer de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, trasladar la sede del gobierno a cualquier lugar del territorio nacional y aplicar censura previa en medios de comunicación. En ese contexto, las organizaciones Indígenas se sumaron a las marchas por presión de sus bases y desde entonces estuvieron al frente de la lucha. La respuesta de Moreno fue declarar el toque de queda.

“Antes de las marchas, en la oposición no había ningún candidato de la izquierda ecuatoriana que pudiera ganar al candidato de ultraderecha Jaime Nebot. Pero durante las manifestaciones, Nebot tuvo comentarios muy racistas y hubo un quiebre”
Amauri Chamorro
Analista político ecuatoriano

“Nuestras marchas han sido energéticas pero pacíficas, pero siempre hubo provocación por parte de las fuerzas públicas”, explicó a Lalengua Tuntiak Katan, uno de los líderes de la Conaie. El dirigente indigenista denunció que en las movilizaciones hubo policías infiltrados para generar disturbios, los cuales sirvieron como insumo para que los medios de comunicación criminalizaran la protesta. “Hemos descubierto dentro de las marchas a policías vestido de civil portando bombas lacrimógenas, explosivos y armas de fuego”, comentó Katan, y agregó que la policía reprimió la protesta en varias oportunidades con armas letales y utilizó autos, motos y camionetas para investir a la masa movilizada. 

Como estrategia de deslegitimación de las diferentes movilizaciones frente a los ojos del mundo, Moreno acusó que los grupos indígenas eran enviados por Correa y financiados por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con el objetivo de desestabilizar a la democracia ecuatoriana. Estas afirmaciones fueron desestimadas por Katan: “La movilización es del pueblo. No estamos respaldados ni por Maduro ni por Correa”. 

Para Chamorro, en tanto, “es la justificación que Moreno da sobre lo que está ocurriendo en el país. No puede aceptar que sus medidas son antipopulares y que han generado un rechazo por todo el país”, y recordó que la dirigencia de la Conai fue la principal oposición del gobierno de Correa. “La Conai nunca antes había podido movilizar algo de este tamaño, porque las bases se identificaron con las políticas públicas y el manejo de la economía del país que hizo el presidente Correa”, advirtió. Luego repuso que antes del gobierno del ex presidente, Ecuador tuvo siete máximos mandatarios en diez años, y que si Correa pudo ganar 14 elecciones y mantenerse más de una década en el poder, fue porque supo entender las necesidades de las personas. 



“En nuestros países, las economías han sido devastadas por los gobiernos neoliberales. Eso es muy complejo de restablecer, pero nada es imposible”.​
Gabriela Rivadeneira
Ex presidenta de la ANE y dirigente del MRC

Pese a la derogación del decreto 883, Chamorro sostuvo que el gobierno de Lenin Moreno ya cayó y que la única salida ante la crisis institucional es anticipar las elecciones: “Antes de las marchas, en la oposición no había ningún candidato de la izquierda ecuatoriana que pudiera ganar al candidato de ultraderecha Jaime Nebot. Pero durante las manifestaciones, Nebot tuvo comentarios muy racistas y hubo un quiebre”. Chamorro consideró que este escenario le da una posibilidad a la izquierda para reagruparse y conseguir lanzar un candidato apoyado por Correa para ganar las próximas elecciones. 

Por su parte, Rivadeneira opinó que por más que Moreno pueda superar la crisis generada tras su decreto, no está garantizada la gobernabilidad porque cuando tome una nueva decisión contra el pueblo, muchos sectores volverán a manifestarse. La asambleísta también ve en el adelantamiento de las elecciones la única salida para garantizar la democracia. En el artículo 130 de la constitución de Ecuador existe la figura de “muerte cruzada”, donde frente a una grave crisis política y conmoción interna el Parlamento puede destituir al presidente de la nación. “Hay realmente una situación de incertidumbre en el país. Moreno no da luces de dar el brazo a torcer y su política represora continúa. Por otro lado, la Asamblea Nacional se encuentra totalmente cerrada y siguen persiguiendo a los políticos opositores”, denunció Rivadeneira. 

La última opositora apresada al momento de cerrar esta nota, fue Paola Pabón, jefa del estado de Pichincha y militante de la Revolución Ciudadana de política. En declaraciones con la prensa, Pabón apuntó a la Embajada de Estados Unidos como responsable de un nuevo Plan Cóndor judicial en la región.  

El viraje de Moreno y el futuro de Ecuador

 

La particularidad del proceso de restauración neoliberal en Ecuador fue que el hombre encargado de cumplir las directrices de Estados Unidos formó parte, durante varios años, del gobierno progresista de Correa, a quien ahora persigue y criminaliza. Luego de seis años como vicepresidente y cuatro años como enviado especial en las ONU por Ecuador, Lenin Moreno ganó las elecciones presidenciales de 2017 con la promesa de profundizar las medidas de inclusión social y de expansión de derechos impulsadas por Alianza País, conglomerado político conducido originalmente por el propio Correa.

Una vez que asumió, Moreno olvidó todas las promesas hechas en campaña y los programas para los que había sido votado, y optó por poner en marcha políticas de ajuste que figuraban en los programas de los partidos de derecha que él mismo había derrotado en las elecciones. Esas políticas generaron internas y rupturas en la alianza que lo llevó al gobierno, lo cual generó la aparición de un nuevo actor político: el Movimiento Revolución Ciudadana (MRC), liderado por Correa y desde entonces el principal opositor al gobierno. Moreno impulsó entonces la persecución judicial contra el ex presidente y encarceló a su vice electo, Jorge Glas Espinel. 

“Nos costó mucho entender lo que había pasado, y después de hacerlo nos costaba mucho explicarle a nuestros votantes cómo no nos dimos cuenta que teníamos la traición en la propia casa”, comentó la asambleísta Rivadeneira. “Este viraje no fue de la noche a la mañana, fue parte de todo este plan restaurador. Sabían que cualquier otro candidato no iba a tener posibilidad de ganar”, explicó luego, y afirmó que el plan respondía a una nueva forma de  hegemonía por parte de Estados Unidos con el afán de hacerse de los recursos naturales, como las reservas de agua, el petróleo y el litio que abundan en la región.



Persecusión y presos políticos, represión y censura, operaciones mediáticas y judiciales, despidos masivos, tarifazos en los servicios, alza en los precios de la canasta básica, ajustes en el estado, recortes en las políticas públicas, agresión constante al gobierno de Venezuela, abandono de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y sobreendeudamiento, son algunos puntos en común entre Ecuador y varios países de América Latina, entre ellos Argentina. La concesión de una base aérea para uso de las naves del Comando Sur o la supresión del derecho de asilo de Julian Assange, refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres desde 2012, forman parte de sus características propias. 

“Nada hubiera sido posible sin la complicidad de los medios (de comunicación)” sostuvo Rivadeneira, quien explicó que el gobierno de Lenin Moreno disolvió la ley de comunicación para eximir a los conglomerados mediáticos. Otro factor importante, según la asambleísta, fue la alianza directa con los dueños de la banca privada en el país, a los cuales se los liberó de los precios interbancarios y bancarios, lo cual también implicó un gran beneficio para ese sector económico. 

Las movilizaciones de las últimas semanas dejaron una marca profunda y sacudieron el escenario político. Aún refugiada en la embajada Mexicana, Rivadeneira mantiene la esperanza. “Desde la izquierda tendremos que conformar un gran frente antineoliberal. La discusión es cómo damos al país una vía real y efectiva para salir del enrrollo en el que nos metió el gobierno de Moreno. Tenemos una gran oportunidad para que los sectores populares y progresistas en el país podamos tener una participación conjunta”, aseguró. Según ella, Ecuador ya salió de situaciones similares: “En nuestros países, las economías han sido devastadas por los gobiernos neoliberales. Eso es muy complejo de restablecer, pero nada es imposible. En el pasado teníamos solo desesperanza y un sistema quebrado, pero cuando ganó Correa nuestro país pudo restablecerse. Nada es imposible cuando hay voluntad política y cuando esa voluntad está ligada a las verdaderas necesidades del pueblo”.