LALENGUA
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UN GUISO EN LA CITY

Mientras las letras de moldes hablan de un actor colectivo llamado «los mercados», Lalengua dialogó con Hugo Yasky, Secretario General de la CTA de los Trabajadores, y con Juan Grabois referente del Movimiento de los Trabajadores Excluidos (MTE) sobre la situación del movimiento de trabajadores de la economía tradicional y popular. 

Por Ariadna Dacil Lanza | Fotos: Gianluigi Gurgigno

Un recuadro con el valor del dólar recorre todas las pantallas de televisión. Después de las elecciones primarias del 11 de agosto la pregunta por cómo reaccionan los mercados es constante. Los informes del tránsito que se repiten cada media hora dicen que hay cortes de calles. Algunos amplían y comentan que son las organizaciones sociales que al igual que en los últimos años montan asambleas y ollas populares en «la city» para denunciar las políticas de hambre del gobierno. El jueves fueron unas doscientas en todo el país. Una nota en la partitura de los últimos años que sonaba entre los compases de paros, manifestaciones, “verdurazos”, “yerbatazos”, y “migrantazos”.

“Desde el punto de vista social la situación es catastrófica. Según las estimaciones con esta nueva devaluación estamos en un 40% de pobreza, con una deuda gigantesca -gran parte con el FMI-, con uno de los peores salarios mínimos de Latinoamérica y con la emergencia alimentaria de la mitad de los pibes y pibas de nuestro país. Hay una sociedad más polarizada y un deterioro institucional más grave que hace 4 años”, aseguró Juan Grabois, dirigente del Movimiento de los Trabajadores Excluidos (MTE) y de la CTEP (Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular) y a quien se lo considera un amigo cercano del Papa Francisco pero que prefiere definirse como “un militante social”. Por su parte, Hugo Yasky, secretario general de CTA, además del alto nivel de endeudamiento dice que “Macri deja un país con dos elementos que raramente se ven combinados, una recesión severa y una altísima inflación, es decir, una economía paralizada donde no se puede atribuir la inflación al alza de los salarios, ni de la demanda. Los economistas neoliberales van a tener que revisar todas sus teóricas porque Argentina le quema los libros a esa biblioteca. Él esperaba una lluvia de inversiones que no se produjo y confundió los gestos amigables de algunos líderes del mundo con una verdadera integración y lo estamos pagando con pobreza y la desocupación”.

«Macri deja un país con dos elementos que raramente se ven combinados, una recesión severa y una altísima inflación, es decir, una economía paralizada donde no se puede atribuir la inflación al alza de los salarios, ni de la demanda. Los economistas neoliberales van a tener que revisar todas sus teóricas porque Argentina le quema los libros a esa biblioteca»

Hugo Yasky
Secretario General de la CTA

De repetirse el escenario de las elecciones primarias del 11 de agosto pasado en las definitivas de octubre, Mauricio Macri dejará de ser el presidente de los argentinos, y Alberto Fernández podrá seguir criticando las políticas neoliberales de su antecesor pero también deberá gobernar el país desde el 10 de diciembre. ¿Con qué agenda? La urgencia es tratar de recomponer el tejido productivo, las pequeñas y medianas empresas que generan aproximadamente 7 de cada 10 puestos de trabajo en Argentina y es el sector más vulnerado por las políticas de Macri”. Para Grabois “tiene que haber un fuerte shock de redistribución de la riqueza y de recomposición para los sectores populares; la integración urbana de los 4490 barrios excluidos, donde viven más de 6 millones de personas sin servicios públicos elementales; y una reforma agraria que garanticen el acceso a la tierra a los pequeños productores y los pueblos originarios”. Los dos apoyaron la fórmula de Alberto Fernández y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner pero no son actores orgánicos de kirchnerismo. A partir de diciembre tendrían que disputar al interior del gobierno con otras corrientes para imponer sus prioridades. En esa disputa Yasky descuenta que Alberto Fernández, en caso de ser presidente, impulse una reforma laboral como la que pretendió  meter por la ventana del Congreso Nacional Mauricio Macri, a pedido del FMI. De todos modos dice que sí habrá que revisar la situación de los trabajadores de plataformas que “no paran de crecer” y no están protegidos. 

 «Tiene que haber un fuerte shock de redistribución de la riqueza y de recomposición para los sectores populares; la integración urbana de los 4490 barrios excluidos; y una reforma agraria que garanticen el acceso a la tierra a los pequeños productores y los pueblos originarios»

Juan Grabois
Militante del MTE

El macrismo tuvo el mérito de unir en la acción a las centrales sindicales enemistadas en otros tiempos, y a ellas con los movimientos sociales. Yasky recuerda una demanda de unidad: “pudieron gobernar estos porque estamos divididos, nos decian”. Ahora hay una mezcla de esperanza con los dientes apretados porque hay angustia de ver que todos los días los precios se escapan y que los salarios corren atrás” a lo que se agrega “la pérdida de trabajo”, y que según el INDEC la desocupación llegó a 10,1% (casi el doble entre los jóvenes). El líder de la CTA dice que “hay que refundar el contrato social” para que “el estado no se supedite al mercado”. 

Según la OIT, Argentina tiene la segunda tasa de sindicalización de Latinoamérica. Si bien los gremios son la forma tradicional de organización de los trabajadores, ya no son la única. Esto porque el tercio restante de los ocupados no está registrado. Es ese tercio están los trabajadores de la economía popular que buscaron nuevas formas de agruparse y que han formado la CTEP que reivindica el programa de tierra, techo y trabajo. La línea de acción la describe Grabois: “Hay que revertir el ideario neoliberal a partir de la construcción del poder popular y de la democracia plena que también está en las calles y los barrios. Todas las organizaciones trabajamos para la derrota de Macri, que a pesar recibir el apoyo del poder económico y quienes tienen aspiraciones neocoloniales, nos sentimos orgullosos de nuestro pueblo porque pudimos derrotarlo en las urnas”.