LALENGUA
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TERRORISMO FINANCIERO

 

La ex presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y el ex director de la misma entidad, Arnaldo Bocco conversaron con Lalengua sobre la situación económica del país y sobre las propuestas para salir de la crisis con un modelo económico que vuelva a tener como prioridad la producción y el trabajo. 

Por Juan Funes | Fotos: Sofía Solari y Melisa Molina

«Si el kirchnerismo gana, esto es solo una muestra de lo que puede pasar”, anunció el presidente Mauricio Macri al día siguientes de las PASO, luego de haber perdido por más de 15 puntos contra el candidatos de Frente de Todos, Alberto Fernández, mientras se disparaba el dólar y el riesgo país, y ante una pasividad del Banco Central que no tiene otra explicación que la de habilitar el terror financiero. Las señales que los ciudadanos y ciudadanas argentinas dieron a “los mercados” y “al mundo” – que para el presidente son lo mismo -, no hicieron honor al amo bursátil. ¿Cómo puede el país desembarazarse de los “humores” de estos operadores que hoy parecen ser los dueños de la economía?; ¿cómo se hace para salir del sometimiento del dólar?; ¿en qué contexto internacional tendrá que navegar el probable futuro gobierno peronista? En diálogo con Lalengua la ex presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y el ex director de la misma entidad, Arnaldo Bocco, hablaron sobre cómo el gobierno llevó al país a una delicada situación económica y cuáles son los lineamientos para salir de la situación de crisis con una política económica a contramano del modelo de valorización financiera. 

“Lo que advierto desde el día siguiente del resultado de las PASO es que efectivamente hay determinados actores que quieren marcar la cancha. Viene esta extorsión del mercado pidiéndole definiciones, que son las definiciones que se pueden ver en la agenda del macrismo – que es la agenda del FMI -, reformas estructurales que Alberto Fernández ya ha planteado que no comparte: flexibilidad laboral, reforma previsional, Banco Central absolutamente autónomo e independiente. Son tres cosas que el FMI le está pidiendo a Macri, y no forman parte de la propuesta del FdT», apuntó Marcó del Pont, quien preside la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE). Bocco, en tanto, sostuvo que lo que se vio en las últimas semanas “es una práctica desesperada de un sector del mercado” al ver que “se vuela la alianza con el actual gobierno y tiene que reestablecer una nueva alianza con el gobierno que venga, y que en el mejor de los casos su incidencia va a ser parcial”. “El mundo financiero -agregó-, los capitales especulativos, ganaron muchísimo dinero en estos años y tienen bronca con la situación, aunque deberían tener bronca con Macri, que es el que los llevó a esto. Ahí va a haber un adversario fuerte del siguiente gobierno”. 

¿Cómo se volvió la economía argentina dependiente de lo que ocurre con “los mercados”? Marcó del Pont y Bocco coincidieron en que al año de haber asumido el gobierno de Cambiemos, la suerte de Argentina ya estaba ligada a las oscilaciones del «mercado» por las decisiones económicas de apertura absoluta de la cuenta capital, el ingreso y salida de capitales de corto plazo del resto del mundo, la desregulación del sistema del mercado de cambios y la desregulación del mercado financiero. La burbuja que generó esta apertura se financió primero con endeudamiento de mercados internacionales y luego con el acuerdo con el FMI. “Desde el año 2018 Argentina está prácticamente en cesación de pagos. Cuando el gobierno va al Fondo es porque no encontró otro camino para resolver los problemas de desajuste estructural que había creado la apertura económica y el modo en que fue encarado todo el proceso de endeudamiento previo, y necesitaba tener un sostén con un respirador artificial”, agregó Bocco. “Este gobierno desde que asumió le habló a los mercados”, apuntó, por su parte, Marcó del Pont, y luego destacó que “hay que rescatar que Alberto Fernández dijo varias veces que el proyecto del FdT no le está hablando a los mercados. Alberto viene planteando, desde mucho antes de las PASO y con mucha responsabilidad política,  que va a respetar los contratos y las obligaciones asumidas, mientras que el gobierno hace terrorismo financiero al decir que la oposición va a llevar la economía a una situación de default y de incumplimientos”.

 

El dilema de Fondo

En su columna del viernes en La Nación, Carlos Pagni manifestó una novedad de la crisis actual en comparación con otros momentos de fuertes desequilibrios financieros que vivió el país. Una fuente del periodista que “pasó la vida en el mercado” le explicó que ésta “es la primera vez que el que incumple con un pago es el mismo gobierno que había emitido esa deuda», a propósito de lo anunciado el miércoles por el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, en relación a un “reperfilamiento” de la deuda con el FMI. ¿Cuál es el rol que debe tomar Alberto Fernández ante este escenario? “El FMI tiene una deuda con la Argentina enorme, que es la crisis del 2001”, señaló Bocco. “Tiene una responsabilidad altísima. No creo que ahora tenga una posición hostil respecto a Alberto, sobre todo porque Alberto ha hecho declaraciones de una prudencia muy importante con relación al escenario internacional, al Fondo y a los acreedores externos”, añadió. Dentro de ese marco, consideró que Fernández “no puede decir más que eso”, dado que “es un candidato que revalidó su título de tal en la PASO”. Lo que “encumbra” a Alberto, opinó Bocco, es que “hay una proyección de la sociedad que necesita ver un cambio”. El peligro para quien probablemente sea el futuro presidente, es que el gobierno busca “instituir un ‘abrazo de oso’ y llevarlo junto con la crisis”, advirtió el ex director del Banco Central.

 

Por su parte, Marcó Del Pont aseguró que “la responsabilidad institucional del Fondo es garantizar que haya una negociación razonable con el próximo gobierno”. Dentro de esa negociación, indicó que “no es un dato menor lo que Alberto les haya planteado a los funcionarios del organismo que están incumpliendo con su estatuto, ya que toda la plata que le han prestado a Argentina prácticamente es equivalente a lo que se fugó del país, y entonces hay una corresponsabilidad (con el gobierno)». Esa corresponsbilidad se manifestó, según ella, en la última revisión que hizo el Fondo antes de las PASO sobre la sustentabilidad de la deuda, en la cual “todas las hipótesis que planteaba eran bastante forzadas. Lo cerraron así porque tenían que cerrar un escenario de sostenibilidad de la deuda, con muy poca probabilidad de sostenibilidad en realidad”. Otra de las hipótesis erradas, era, por ejemplo, que había estabilidad cambiaria: “Hasta ahora nada se ha cumplido de todas sus hipótesis”.

"Los países que han estabilizado su moneda y han subordinado el dólar, lo lograron porque cambiaron la lógica de endeudamiento"

Arnaldo Bocco
ex director del Banco Central

Los vencimientos de deuda con el FMI más severos serán entre 2021 y 2023 (solo entre 2022 y 2023, Argentina debería devolverle al FMI más de US$ 46.000 millones entre capital e intereses).  “Para el próximo gobierno, sea cual sea su signo político, los vencimientos del Fondo son impagables. Va a haber que reperfilarlo en cualquier caso, el problema es en qué contexto. El contexto de Macri está escrito: hay que leer solamente el programa acordado, que son las mencionadas reformas y más ajuste”, apuntó Marcó del Pont. En caso de que Fernández finalmente se convierta en presidente y su política económica sea diferente a la de Cambiemos, “vamos a tener todo un año para plantear un programa consistente de convergencia hacia el equilibrio fiscal, pero no a través del ajuste del gasto como plantea este gobierno, sino a partir del crecimiento. Esa es la apuesta. No hay forma de que ninguna nación pueda honrar sus deudas sino crece”. La economista destacó que será fundamental “el respaldo político que tenga el gobierno”, de modo que “la unidad no es solamente relevante para ganar las elecciones, sino también para tener un frente homogéneo, comprometido, un frente que sea político, sindical, empresario y de los movimientos sociales”.

El contexto internacional

Otro aspecto en el que coincidieron y que, según su perspectiva, aceleró el fracaso de la política económica de Cambiemos, fue la pésima lectura del contexto internacional. “Este gobierno se abrió al mundo en un momento donde comercialmente el mundo se está replegando, donde efectivamente está habiendo problemas con esto que se llama las ‘cadenas globales de valor’, parte de los eslabones están volviendo más cerca de las economías centrales. Está habiendo cambios muy profundos que este gobierno no vio”, sostuvo Marcó del Pont. Tanto ella como Bocco entienden que el error de interpretación del contexto mundial proviene de un dogmatismo neoliberal. Para la presidenta de FIDE, los funcionarios del gobierno “obviamente tienen intereses – están los negocios de los amigos -, pero básicamente hay un problema ideológico muy fuerte. Lo que hay que analizar son las políticas. La verdad es que el problema es el neoliberalismo y estamos metidos en una encerrona”. 

Sumado al dogmatismo, Bocco agregó otros dos factores: el primero es que “ellos piensan que entienden lo que pasa en el mundo porque miran el contexto con el ojo de los negocios internacionales, pero los problemas de las relaciones internacionales son mucho más complejos”. El segundo error lo definió como desconocimiento de cómo funcionan las cosas”, y lo explicó con el ejemplo de lo ocurrido en la cumbre del G20 realizada en noviembre del año pasado en Buenos Aires. “El G20 en Argentina se hizo pura y exclusivamente para resolver un problema entre China y Estados Unidos. Las únicas reuniones que tuvo Macri fueron de parados en un cocktail, más allá de una foto transitoria de minutos que pudo haber tenido con líderes en su condición de jefe del país que organizaba la reunión. Pero no hubo nada en relación a la Argentina; no consiguió inversiones, no consiguió un gesto, no consiguió nada. Y, sin embargo, lo presentaron como un éxito y un sector de la sociedad les creyó”.

“Tenemos que lograr vincular los problemas que tenemos en términos de pobreza, de destrucción del aparato productivo, en términos fiscales, con este fenómeno del bimonetarismo, porque si no hacemos ese vínculo, va a ser muy difícil salir”

Mercedes Marcó del Pont
ex presidenta del Banco Central

Un eventual gobierno peronista deberá enfrentarse desde diciembre a un contexto mundial que no se muestra venturoso. En el último informe de FIDE  de Coyuntura y Desarrollo los especialistas explican que hay una tendencia en la región de caída de las exportaciones que “se enmarca en una situación global donde las previsiones de crecimiento del comercio y los precios, lejos de mejorar, empeoran”. El intercambio global de bienes y servicios “se ha venido debilitando cada vez más, en el marco de las tensiones comerciales. A comienzos de este año la tasa de crecimiento del comercio llegó a ser negativa; se trata de una situación que no se veía desde la crisis financiera de 2008-2009”, agrega el informe. La tendencia se explica por la agudización del conflicto comercial entre Estados Unidos y China. Dentro de este escenario, Marcó del Pont señaló que “en el último informe de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), está revisando a la baja el crecimiento de toda América Latina. Proyectan un horizonte de no crecimiento de los precios internacionales, de los bienes que nosotros exportamos, de estancamiento en los precios internacionales, producto de estas tensiones proteccionistas que son tan tan disruptivas a nivel global. Todos se repliegan, todos te tratan de vender”. 

La Cepal advierte también que “no se pueden descartar nuevos episodios de deterioro de las condiciones de financiamiento para los mercados emergentes (…) es posible que algunos países de la región enfrenten mayores niveles de riesgo soberano y cierta presión en su posición de reservas internacionales o sus monedas. Las consecuencias que acuse cada uno de ellos dependerá de cuán expuestos se encuentren en términos de necesidad de financiamiento externo, su proporción de deuda denominada en dólares y su deuda en corto plazo, cuya renovación tendría que hacerse a un costo mayor”. El estado de vulnerabilidad de Argentina es altísimo. El gobierno entrante deberá hacer “un esfuerzo enorme por recuperar el mercado interno”, indicó la economista. “Si hay algo que demostró con toda elocuencia la fuerte devaluación de Macri del año pasado, es que con una devaluación de 50 por ciento las exportaciones no mejoraron. No estoy diciendo que no es necesario un tipo de cambio competitivo, pero hay que plantearlo en el contexto de lo que está pasando con el comercio mundial. En el primer trimestre de este año fue negativo, como para tener una idea de la dimensión de la crisis internacional. En ese marco, en un contexto regional con nuestro principal socio comercial también con una vocación bastante distinta a lo que es un proyecto nacional y popular, la situación se complica aún más. Vamos a tener que atravesar esos desfiladeros a partir de volver a recrear condiciones de autonomía, de institucionalidad del Estado y de mucho consenso con todos los sectores”, añadió.   

 

"Nos endeudamos porque había desequilibrio de dólares, y ese desequilibrio de dólares estuvo y está vinculado fundamentalmente a la dolarización de ahorros de los propios argentinos"

Mercedes Marcó del Pont
ex presidenta del Banco Central

“El FMI tiene una deuda con la Argentina enorme, que es la crisis del 2001”

Arnaldo Bocco
ex director de Banco Central

¿Cuál será el posicionamiento estratégico de un gobierno liderado por Alberto Fernández? Bocco explicó que el ex Jefe de Gabinete “planteó una alianza con México, España, países que pueden tener un interés en hacer una coalición internacional nueva. Yo no descartaría otros países importante, lo que implica una salida antes de las elecciones para mostrar que en el exterior tiene algún respaldo, que me parece muy bien. Estados Unidos es un país con el cual en algún momento se va a tener que sentar a conversar porque ha sido el principal apoyo de Macri y es jugador importante en el FMI, que es quien va a tener que apoyar cualquier reestructuración de deudas en Argentina”. Al igual que Marcó del Ponto, Bocco prioriza la importancia de “recuperar el mercado interno lo más rápido posible, recuperar el poder de compra y establecer un acuerdo social fuerte entre trabajadores, empresarios y el Estado. Me parece que afuera lo van a respetar mucho si es capaz de salir de dónde nos dejó Macri, porque el mundo entero sabe que estamos atravesando una crisis que fue generada por Cambiemos”. 

Dólar de cabeza

Cifra difundió un informe la última semana en el que compara la deuda externa tomada por Cambiemos y la fuga de capitales durante su período de gobierno: entre diciembre de 2015 y junio de 2019 el endeudamiento en moneda extranjera fue de USD 107.525 millones de dólares, mientras que la fuga de capitales y los intereses de deuda acumularon USD 106.770 millones de dólares en el mismo período. El bimonetarismo es uno de los temas que obsesiona a Marcó del Pont. “Esa característica que tiene Argentina, que no tienen otros países del mundo, es parte de los problemas estructurales. Una economía, sobre todo una economía subdesarrollada como la nuestra, que tiene que transar sí o sí en divisas. Esas divisas se generan con exportación, con inversión externa de riesgo, sustituyendo importaciones. Y si esos dólares se utilizan, fundamentalmente, como mecanismo de ahorro de un segmento de empresa y personas físicas en Argentina, los dólares no alcanzan. Durante el kirchnerismo hubo fuga, pero no se sintió tanto porque teníamos muy buenos precios internacionales, teníamos superávit comercial. Pero cuando se miran todas las grandes olas de endeudamiento, se advierte que la fuga siempre fue el factor que las impulsó”. Dentro del dogmatismo neoliberal, la ortodoxia justifica el endeudamiento “porque había déficit fiscal”, recordó la economista, y luego apuntó que “nos endeudamos porque había desequilibrio de dólares, y ese desequilibrio de dólares estuvo y está vinculado fundamentalmente a la dolarización de ahorros de los propios argentinos”.

El problema del bimonetarismo se profundizó en el mismo momento en el que la deuda externa empezó a tener un peso exponencial en la economía: a partir de 1976, bajo el manejo de José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de economía del gobierno dictatorial hasta marzo de 1981. Bocco explicó que, a partir de entonces, los problemas del dólar “se mitigan cuando hay crecimiento económico. La gente tiene otras posibilidades de ahorrar y de invertir sus pesos, por más que pequeñas que sean. En la medida en que haya cierta estabilidad, crecimiento, robustecimiento del mercado interno y que haya posibilidad de armar un buen desarrollo del mercado capital local en pesos, hay un progreso importante”. Pero hay, además, un problema central en relación al dólar: “los países que han estabilizado su moneda y han subordinado el dólar, lo lograron porque cambiaron la lógica de endeudamiento”, sostuvo Bocco. Esto implica que los inversores deben operar en el país con la moneda local, cambiar los dólares a pesos para invertir y tomar compromisos. “Ésa es la gran virtud de Brasil, que está más endeudado que nosotros, y sin embargo su tipo de cambio no se multiplicó como en el caso nuestro. Cualquier país del mundo hoy se endeuda en su moneda. Hay que empezar a tomar soberanía local, es la única manera macroeconómicamente de dejar que el dólar sea subordinador de la moneda local”. 

La compleja relación entre los y las argentinas y el dólar ha incorporado en los últimos años, en suma, un tabú: la restricción de compra de divisa, el denomiado “cepo”. El domingo 1 de septiembre el gobierno acudió a esta medida al poner un tope de 10 mil dólares mensuales de atesoramiento. Sobre este punto Marcó del Pont y Bocco no estuvieron de acuerdo. “El tema de no meterse con el casi derecho humano a ahorrar en dólares es un problema”, subrayó la presidenta de FIDE. “La derecha, y diría que el interés financiero, hizo un buen trabajo durante todo lo que fue la última parte del kirchnerismo al decir ‘el origen de todos nuestros problemas es el cepo’. Nos metieron que una regulación cambiaria, un control de cambio, que ha existido a lo largo de nuestra historia, que ha existido en muchos países del mundo y que el FMI reconoce que se debe aplicar en situaciones de fuga – en el capítulo sexto del estatuto del Fondo, uno de los que se está incumpliendo – dice que no se puede financiar la fuga y si hay fuga tienen que implementar algún mecanismo de regulación de cambio. Es un tema que penetró mucho. Macri ha dicho que la principal decisión de política económica de su gobierno era la eliminación del cepo, porque ese era el símbolo de la falta de libertad de los argentinos”. 

El desafío, en este sentido, es más comunicacional que económico. “Tenemos que lograr vincular los problemas que tenemos en términos de pobreza, de destrucción del aparato productivo, en términos fiscales, con este fenómeno del bimonetarismo, porque si no hacemos ese vínculo, va a ser muy difícil salir”, opinó Marcó del Pont. La fuga de capitales es para ella un problema incluso más profundo, un problema “de la población productiva”, que se notó también durante el kirchnerismo. “El excedente económico que, por ejemplo, las grandes empresas tuvieron en la Argentina, su muy buena rentabilidad,  no se reinvirtió en la acumulación productiva. Gran parte de ese excedente se dolarizó y se fugó. Si vamos a discutir realmente los problemas de la igualdad, de la pobreza, de la industrialización, de cómo realmente avanzamos hacia el desarrollo económico, no podemos ignorar el tema del bimonetarismo. No es solamente a partir de una restricción, sino de un tratamiento mucho más amplio que tiene que ver con lo jurídico, con la subjetividad, con la desdolarización de muchos mercados y de muchos precios. Tiene que ver también con la generación de instrumentos de ahorro, que las personas puedan confiar y que sea un resguardo para el valor de su dinero. Es una estrategia que tiene que ser muy muy amplia, pero por lo menos tenemos que reconocer que es un problema”.

 

Bocco consideró que antes que un control de cambio, hay que “apelar a otras medidas”. “No estoy muy de acuerdo con el cepo, hay que buscar otra salida. Nosotros ganamos la elección con un apoyo importante de la clase media, lo cual no es menor. Todas esas personas votaron con la esperanza de que haya algo nuevo. Yo no me buscaría el conflicto del cepo para pelearme con ese sector”, explicó. Luego agregó que “aunque no fuera un problema vital en su vida”, este sector de la clase media “lo  tomó como una especie de expropiación de sus posibilidades, de una libertad individual”. “En la medida en que no hagamos fuerte otras políticas, el cepo va a ser una amenaza”, opinó. Lo que el ex director del Banco Central no descartaría, sin embargo, “es poner un sistema como el que había antes, que tenías hasta un cierto límite de compra de dólares”. 

Los primeros objetivos de la política económica de Fernández son, según Bocco, “restablecer un nuevo sistema de precios relativos”, “bajar la tasa de interés”, “tratar de mantener estable el tipo de cambio en algún punto” y “promocionar fuertemente las exportaciones, para compensar el ingreso de dólares líquidos a Argentina y no tener que estar endeudándose para pagar los vencimientos de deuda a futuro”. Para ésto, “va a tener un marcado sesgo en favor de la negociación empresarios y trabajadores por el tema de la recuperación de los salarios”. El economista definió el futuro modelo económico como “un modelo peronista moderno”. 

Bajar la tasa de Leliq, como anunció que hará Fernández, es una medida que Marcó del Pont ve como un avance fundamental para que “parte de esa liquidez que tienen los bancos, vuelva a la producción”. “Bajar la tasa te libera liquidez para salir a prestar, también baja la tasa de interés de la deuda del sector público y, por lo tanto, el peso de los intereses en la deuda dentro del gasto público, y que te libera recursos fiscales para jubilaciones, para medicamentos, entre otras cosas”. Pero ésto no resuelve el tema de la fuga, que Marcó del Pont consideró como “una situación crítica”, ya que “los dólares no alcanzan y así como entran, se van”. Su postura, entonces, es que “hay cierta contradicción entre plantear bajar la tasa de interés si no se regula la fuga. Porque sino al bajar la tasa los especuladores y ahorristas se van al dólar”, explicó.