LALENGUA
Comparte!

"HAY UN RESQUEBRAJAMIENTO
DEL ESTADO DE DERECHO"

Lalengua conversó con María Laura Garrigós sobre el Poder Judicial

Por: Melisa Molina | Fotos: Sofía Solari

“El trabajo de Ramos Padilla me parece fabuloso y me parece que la causa puede ser considerada el punto de partida de una nueva fundación de lo que debiera ser el Poder Judicial”, dijo en diálogo con Lalengua María Laura Garrigós. La abogada fue presidenta y única mujer de la Cámara Nacional de Casación Penal- última instancia de ese fuero- y además fue titular de la agrupación Justicia Legítima. Fue una de las pocas mujeres que llegó a cargos de jerarquía en el fuero penal. En una conversación extensa, Garrigós opinó sobre el Consejo de La Magistratura, sobre los medios de comunicación, sobre los servicios de inteligencia y criticó varios aspectos del poder judicial: “Es muy cuestionable es que el Poder Judicial se nutra sólo de las facultades de derecho. Es una locura que sea uno de los tres grandes poderes del Estado y que sólo tenga una profesión”, sentenció.

-¿Existe una especie de “nueva Escuela de las Américas” mediante la cual Estados Unidos forma jueces?

-Existe. Los jueces van todo el tiempo porque les pagan días de hotel cinco estrellas en Washington. Van a escuchar que les hablen de que hay que invadir Venezuela. Ir allá hace que después te inviten a la embajada para el 4 de julio, forma parte de un pertenecer. Los jueces pueden pagarse esos viajes y deberían ser ellos los primeros en desconfiar de los regalos. Es una práctica que comenzó hace años. Al principio los pagaban las compañías de seguros, después las farmacéuticas. A través de la asociación de magistrados se armaban las listas de los que viajaban. Hoy directamente esos viajes deben estar financiando por embajada de Estados Unidos. No se trata de un adoctrinamiento, es mucho más sutil. A medida que vas te empieza a gustar lo que dicen porque es lo único que escuchas, te van armando una realidad alrededor para que te resulte natural. Ahora, por ejemplo, deben estar hablando de que verdaderamente hay que hacer un reforma laboral porque “esto de tener que pagar indemnizaciones por echar gente es una locura”, es algo inusitado.

-¿Qué relación tienen los medios masivos de comunicación y la justicia?

-Todos ya sabemos lo que es el lawfare y estamos viendo incluso cómo funciona por ejemplo en Brasil. Sus consecuencias son irreversibles: sacar a Lula de prisión va a ser imposible en este momento. A la larga se va a demostrar que Moro estaba equivocado, pero Brasil ya va a estar privatizado y ya habrá transcurrido la reforma laboral, previsional y ya habrán cambiado la matriz económica del país. 

-¿Cree que a la formación en derecho en las universidades le falta una perspectiva más crítica?

-La facultad de derecho de la UBA es la mayor productora de jueces, aunque ahora también están entrando abogados de la UCA. Por ejemplo en el último tiempo a la cámara laboral entraron tres jueces de la UCA, compañeros de Garavano. La UBA está perdiendo su capacidad. Otro tema muy cuestionable es que el Poder Judicial se nutra sólo de las facultades de derecho. Es uno de los tres grandes poderes del Estado y sólo tiene una profesión. Uno de los problemas es que la facultad de Derecho de la UBA produce, por su currícula, abogados empresariales y privatistas. No hay una producción de abogados especialistas en Estado, por ejemplo, ni abogados sindicales. Sin embargo, en las universidades del conurbano están empezando a aparecer otras tendencias. Claro que lamentablemente en este país también tienen que trabajar de otra cosa para ganarse el pan. 

-¿Qué sucedió con Pichetto y su rol en el Consejo de la Magistratura luego de que decidiera ser candidato a Vicepresidente por Juntos por el Cambio?

-Él no podía apuntar a una campaña electoral y cumplir con las audiencias del Consejo de la Magistratura. Dejar el asiento vacío tampoco le convenía así que en algún punto tuvo que hacer el acto heróico de abandonar. Esta situación sirve para pensar cómo se arma el Consejo de la Magistratura. Con una o dos reuniones semanales que tienen sus miembros no se maneja un poder. Todo termina en que los que llevan la agenda son los secretarios de las diferentes áreas. Esa delegación hace que al Consejo de la Magistratura lo esté manejando gente que no ha sido elegida para ejercer. Lo mismo pasa en La Corte Suprema. La delegación es inevitable porque cinco miembros no pueden dar abasto a las veinte mil causas que les entran en la Corte anualmente. Actualmente, por ejemplo, no hay penalistas entre los miembros de la Corte, entonces cuando llega un asunto penal tienen que confiar en lo que dice el secretario de la secretaría que se dedica a esos asuntos. El Consejo de la Magistratura como está no puede funcionar, la Corte tampoco, hay que pensar otras estructuras sin modificar la constitución. Podría hacerse mediante modificaciones en la reglamentación y en las leyes de conformación.

-¿Por qué cree que plantear la necesidad de una reforma constitucional provoca tantas crispaciones?

-No se habla más de este tema en campaña porque es un punto que usan para atacar. Hasta llegaron a decir: «Van a desarmar el Poder Judicial», como si fuese posible la existencia de una república sin el tercer poder. Lo dicen para asustar a la gente. Es imposible incluso por una razón de números. No hay 20 mil amigos para cambiar de raíz el poder Judicial.

-¿Por qué cree que es necesaria una reforma constitucional?

-La reforma constitucional debiera ser una aspiración del campo nacional y popular para modificar cosas fundamentales como la prórroga de competencias. No podemos ir a litigar a tribunales arbitrales de EE.UU, es una pérdida de soberanía. Otro tema que debiera estar en la Constitución es la paridad de género en la administración de la política nacional. No alcanza con el: «Somos todos iguales». Por supuesto que el concepto de igualdad va mutando pero hay algunas cosas que habría que fijarlas. Los recursos naturales como garantía de la deuda no puede existir; todavía tenemos la Patagonia, el Acuífero Guaraní, y una reserva enorme de litio en Jujuy y todo eso está en riesgo. También hay que regular y consagrar la coparticipación federal. El Estado tiene que hacerse cargo de las desigualdades entre las provincias. 

En materia de derecho constitucional también tenemos que hacer reformas. Por otra parte la igualdad en educación, en salud y en acceso a la vivienda debieran estar consagradas de manera que haya igualdad entre todas las provincias. Lo mismo en salud. Debieran ser políticas de Estado Nacional, no provincial. Yo soy abogada del derecho penal, el cumplimiento de la pena es muy diferente en Jujuy respecto a Santa Fe o a Córdoba. El único aporte verdadero que el Poder Judicial hace a la seguridad es un cumplimiento de la pena brindando herramientas para evitar la reincidencia. Si no haces un cumplimiento de la pena enfocada en ese sentido, es simple tortura. Lamentablemente hoy volvimos a las discusiones básicas como si tenemos o no para comer mañana. 

-¿Qué opina de las escuchas ilegales en el Consejo de la Magistratura?

-Es un resquebrajamiento del Estado de derecho. Hemos perdido además la capacidad de asombro. La comunicación cliente/abogado es privada, forma parte del secreto profesional. Que hayan ventilado esas escuchas (se refiere a la conversación de Julio De Vido con su abogada) , independientemente de que ellos no hayan sido los que las obtuvieron ilegalmente, es despreciable. De eso se puede hacer un seguimiento, es un archivo informático, pero pareciera que a los fiscales no se les ocurre. 

-¿Y qué importancia cree que tiene la causa que tiene a su cargo Ramos Padilla?

-La causa de Ramos Padilla para mi es el punto de partida del «hasta acá llegaste». Creo que algo similar sucedió en Brasil cuando el medio estadounidense The Intercept publicó las conversaciones ilegales del Juez Moro con los fiscales: Alguien dijo: “Esto ya nos está perjudicando demasiado a todos, corremos riesgo”. En la causa de Dolores  sucedió algo parecido. Independientemente de cómo se produce la aparición de toda esta podredumbre, Ramos Padilla está trabajando de forma impecable. Me parece que la causa puede ser considerada el punto de partida de una nueva fundación de lo que debiera ser el Poder Judicial. A través de Ramos Padilla nos enteramos que los juzgados federales del interior del país, por ejemplo, no tienen nafta para el traslado de los detenidos; no tienen peritos para hacer un análisis psicológico; no tienen computadoras que puedan leer los archivos más actualizados. Se puso sobre la mesa que los juzgados de Capital, que sí tienen recursos y en los que había una denuncia que hubiera podido dar vía a una investigación similar, nunca pasó nada. 

-Trataron de impugnarlo porque había participado en marchas del 24 de marzo ¿Qué opina de eso?

-Él fue abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, de los ex combatientes de Malvinas, ¿cómo no va a ir a una marcha del 24 de marzo? Y sin embargo también hay que decir que él en la facultad militaba en la Franja Morada al igual que su padre así que claramente no es parte de la Cámpora y nunca lo fue. Por otro lado, al acto del 24 de marzo va toda la sociedad, y estoy totalmente de acuerdo con que los jueces vayan a ese tipo de actos. Todos debieran ir porque me parece que la política de combate a los crímenes de lesa humanidad es fundante de nuestra democracia. Cuando fue el repudio en Plaza de Mayo al 2×1 se puso en evidencia que a ese tipo de movilizaciones no van solamente personas de una determinada tendencia política. 

-¿Stornelli es una especie de contrafigura de Ramos Padilla?

-Totalmente, Stornelli es la contrafigura, casi de modo caricaturesco. Stornelli encarna la lógica de «yo la hago, yo la vendo” del Poder Judicial. Pero que se da fundamentalmente en ese fuero. En Comodoro Py no pareciera que haya una vocación democrática. Conozco mucha gente que trabaja bien pero lo que nosotros vemos cotidianamente en los diarios sobre Comodoro Py no es una prestación de servicio, es un aprovechamiento del poder que te da integrar el poder Judicial. Esa gente no rinde cuentas a nadie de nada. (Claudio) Bonadío dijo que entre las dos secretarías tiene 1800 expedientes. No hay nadie que pueda saber de qué van 1800 asuntos, ¿No piensan que hay que distribuir la tarea de otra manera? Así no hay ninguna posibilidad de transparencia, al contrario, hay un favorecimiento del ocultismo.

-¿Todo eso tiene que ver con las posibilidades de mejorar el sistema de justicia?

-Si, la transparencia y la publicidad va a hacer que los jueces trabajen mejor pero para eso también hay que ver qué capacidad de trabajo tienen, algo que no se sabe. 1800 es una locura pero ¿será 600 el número adecuado? ¿Hay que cuadruplicar la cantidad de juzgados o hay que cambiar el sistema? Hay que sentarse a analizarlo con gente que no necesariamente sean abogados. El problema es que el poder Judicial está solo manejado por abogados. En el Consejo de la Magistratura a lo mejor tendría que haber gente que supiera de administración de empresas -ya que es el órgano administrador- o gente especialista en relaciones laborales, también profesores de filosofía, por ejemplo, ya que si vas a cuestionarle a alguien que quiere ser juez sus condiciones para el cargo tal vez podrías interrogarlo por sus pautas éticas.

 

-¿Qué opina acerca del rol de los servicios de inteligencia?

-Los servicios de inteligencia han estado vinculados al manejo del Poder Judicial desde siempre. En la época de la dictadura todo pasaba por los servicios, incluso la designación de jueces. Luego de la reforma del ‘94 la propuesta era del Poder Ejecutivo, pasaban por el filtro de los servicios de inteligencia y luego por la Comisión de Acuerdos del Senado. La diferencia es que había que pasar primero por concurso. Eso garantizaba que estén en una mejor situación técnica. Nadie movió a los servicios de inteligencia hasta que al final del gobierno anterior se intentó. Se eliminó la SIDE, se creó la AFI, se pretendió separar su intervención y se armó un lío espectacular porque no quieren dejar su lugar. Ahora, por un decreto del actual gobierno, no rinden cuentas de la plata que les ingresa porque son «fondos reservados» que se distribuyen de acuerdo a leyes secretas. Uno las pide al Congreso y no te las dan, me ha pasado siendo jueza.

-¿En estos últimos años qué rol tuvieron los servicios en causas como la de Stornelli?

-Siguen operando, los operativos y los no operativos. (Marcelo) D`alessio parece un no operativo, pero a lo mejor hay muchos no operativos que son sumamente funcionales. Nunca sabremos la verdad. En los servicios de inteligencia, igual que en tribunales, están los que ingresaron y que quedaron de la dictadura; los que ingresaron con Alfonsín; con Menem. Y entre esas capas debe haber camarillas y facciones que luchan entre sí. A veces nos aparece una pelea en el espacio público. A mi me parece que a D`Alessio le soltaron la mano.

-¿Cómo se puede poner un límite a los servicios de inteligencia?

-Se manejan en todos los ámbitos, no creo que estén insertos solamente en la designación de jueces. También deben estar metidos en los negocios comerciales. Se ingresa a los servicios de inteligencia de la misma manera que se ingresa a tribunales: porque sos el hijo de alguien vinculado o el hijo del amigo. La única solución para frenarlo es dejar de pasarles plata, pero pueden salir a hacer cualquier cosas si se les deja de pasar dinero. Allí hay un montón de dinero que no tiene control. Claro que cortar el chorro va a producir lo mismo que pasó cuando volvimos de la dictadura, que después quedó una mano de obra desocupada que terminaron en las bandas de los comisarios y la época de los secuestros extorsivos. Se cortó el chorro de la plata que pasaba clandestinamente a esos grupos y salieron a buscar plata de cualquier lado. Los servicios de inteligencia pueden salir a hacer cosas así si se les corta el dinero. Hay que estar preparados y hay que tener una contrainteligencia. La policía debiera tener su propia inteligencia, los ministerios de relaciones exteriores también, enfocadas a las cuestiones que son de interés específico. No son necesarios los servicios que tenemos, es gente con poca ocupación y con mucho dinero del cual no tiene que rendir cuentas.