LALENGUA
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LAWFARE: LA JUSTICIA OPERABLE

¿Qué es el lawfare? En diálogo con Lalengua el constitucionalista Eduardo Barcesat, el abogado y docente por la Universidad Nacional de Posadas, Eduardo Paredes, y la ex jueza de San Martín Lucila Larrandart reflexionaron sobre el mecanismo político que pone en jaque a las democracias latinoamericanas.

Por: Tiziana Ortoman | Ilustraciones: Melina Remonda

En el siglo XXI algunas cosas cambiaron. Dentro del mundo occidental parecería ser que los ataques de guerra clásicos quedaron relegados únicamente a los manuales de historia. Hoy las nuevas formas de exterminio son más sutiles e involucran a varios actores.  Una de ellas es el Lawfare y aplica, en su mayoría de veces, para el enemigo interno, pero también al externo. Esta técnica es el uso indebido de instrumentos jurídicos para fines de persecución política, destrucción de imagen pública e inhabilitación de un adversario político.  

Este término anglosajón combina dos palabras “law” (ley) y “fare” que es apócope de la palabra “warfare” (guerra/conflicto bélico), pero ¿qué significa esto? El término describe “un modo de guerra no convencional en el que la ley es usada como un medio para conseguir un objetivo militar” y es utilizado con este sentido en Unrestricted Warfare, un libro de 1999 sobre estrategia militar. Dentro de nuestro campo discursivo, este concepto se torna conocido cuando la ex presidenta y actual senadora, Cristina Fernández de Kirchner, mencionó esta idea para explicar su situación judicial, luego de que el juez federal Claudio Bonadio pidiera su detención en diciembre de 2016. Ese, es uno de los varios ejemplos de persecución que vivió en nuestro país.

“Es la misma política de siempre: la de creación de un enemigo interno”.

Lucila Larrandart
ex jueza de San Martín

Lalengua habló con tres especialistas en el tema a fin de desmenuzar este entramado. El abogado constitucionalista y defensor de Derechos Humano, Eduardo Barcesat, sintetizó la jugada del lawfare como la “subalternación de la estructura jerárquica del orden jurídico, es decir, derecho es lo que los jueces dicen que es”, lo cual implica una “dictadura de los jueces”. “Una que funciona bajo el control o recibiendo directivas, del poder político-económico-comunicacional”, agregó el especialista. 

Tal como explicó el abogado y docente por la Universidad Nacional de Posadas, Eduardo Paredes, lawfare es “la utilización del derecho como un arma para excluir a la política y a todo lo que representa”. En diálogo con Lalengua,  el abogado apuntó directamente al actual gobierno. En tal sentido especificó que nada de lo que sucede es al azar y que lo primero que hizo el presidente Mauricio Macri cuando asumió en diciembre de 2015 fue lanzar dos Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) importantes en materia jurídica. El primero fue la designación de Carlos Rosenkratz y Horacio Rosatti como jueces de la Corte Suprema de la Nación (CSN) y el segundo fue suspender la entrada en vigencia del nuevo código procesal penal. Ese código le iba a sacar poder a los jueces nacionales y federales, y se los iba a transferir a los fiscales. “Eso te habla de un plan predeterminado con algunos jueces, especialmente los de Comodoro Py para congelar el proceso judicial como estaba de manera que ellos conserven todo el poder”, explicó Paredes.

Para que el Poder Judicial actúe de forma efectiva necesita de otros actores. Y el  principal son los medios masivos de comunicación. El lawfare, coincidieron los especialistas, opera con los medios de comunicación dominantes. “Los grandes medios instalan una idea y la gente la toma de forma casi irracional. Una vez que esa idea se internalizó, ya se vuelve emocional”, dijo Paredes. “Los medios han construido ese odio visceral hacia el gobierno anterior de forma irracional”, sintetizó.

Algunos ejemplos políticos que ilustran estas operaciones podrían ser el caso del fiscal Alberto Nisman y el de  los denominados “cuadernos de las coimas”. Con respecto al primero, el abogado Paredes opinó que “no hay ni un dato que diga que alguien lo mató” y sin embargo se construyó la idea de que lo mataron. El mecanismo consiste en la creación de una imagen, de un concepto. Luego, el aparato judicial va detrás. 

Dirigentes del gobierno anterior no fueron las únicas víctimas de esta estratégia. En sintonía, también lo vivieron gobernantes y ex gobernantes de algunos países de América Latina. Por ejemplo el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva con el caso de Odebrecht; el golpe blando hacia el ex mandatario de Ecuador, Rafael Correa, o la persecución al ex presidente de Paraguay, Fernando Lugo. Y no es de extrañar que sean atacados dirigentes que estaban en consonancia política. “Esa es la forma que impuso el gobierno norteamericano de impedir el avance de gobiernos populares”, explicó Barcesat. 

Ante la pregunta del cómo y el por qué se llega a la utilización de tácticas militares, la ex jueza de San Martín, Lucila Larrandart, respondió que se trata de “la misma política de siempre: la de creación de un enemigo interno”. Estados Unidos es uno de los principales proveedores de asesoría para la reforma de los aparatos jurídicos en América Latina. “No se trata de un problema jurídico en sí, sino de una cuestión meramente política”, agregó Larrandart. 

“Se trata de una subalternación de la estructura jerárquica del orden jurídico, es decir, derecho es lo que los jueces dicen que es. Una dictadura de los jueces”.

Eduardo Barcesat
Abogado constitucionalista y defensor de los Derechos Humanos

¿Cómo y cuándo se termina la encrucijada del lawfare? 

Barcesat sin vacilar, afirmó que de “los laberintos siempre se sale por arriba, así que hay que ganar las próximas elecciones, desplazar a los tesoreros del lawfare actuales y modificar la estructura del Poder Judicial en una nueva y necesaria reforma constitucional”. No está diciendo de hacer trampa, ni tampoco patear el tablero. Propone barajar y dar de nuevo, pero con un mazo de cartas renovado. 

El abogado y especialista propone adecuar la Constitución a las exigencias económicas del siglo XXI, protegiendo principalmente los recursos y riquezas naturales, ya que “son la gran variable del futuro”. Sobre esto anticipó: “Las guerras no van a ser solo por los hidrocarburos, también van a venir por el agua potable, por los minerales estratégicos para el desarrollo informático, (sicile, litio), las tierras rurales, la producción alimentaria”.