LALENGUA
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LOS CINCO CUBANOS: CONTRAINTELIGENCIA Y REVOLUCIÓN

Desde los primeros días de Fidel y el Che en Sierra Maestra, los órganos de inteligencia tuvieron que surgir como una medida de protección para la Revolución Cubana. En su visita a la Argentina, Lalengua conversó con Gerardo Hernandéz Nordelo y Ramón Labadiño Salazar, dos de los Cinco “Héroes” Cubanos que guardaron prisión en cárceles norteamericanas acusados de espionaje.

Por: Marcos Principi | Fotos: gentileza Cuba Debate y Clacso

El primer estruendo alcanzó para que los diez se despertaran. El segundo para que la puerta de madera volara en tres pedazos y los diez terminaran con la boca al piso y esposas en las manos. Para ellos, ese 12 de septiembre arrancaba caluroso y con sorpresas, pero sobre todo temprano, porque a las cinco y media de la mañana ya todos habían cambiado su situación de ciudadanos libres a detenidos políticos.

Este primer párrafo podría ser uno de los posibles comienzos para esta historia. Si se le agrega a la trama binomios tales como espionaje y contraespionaje, terrorismo y revolución, lealtad y traición, corrupción y chantaje, se puede pensar en un guión cinematográfico digno de las producciones de Hollywood. Esa película ya se estaría filmando si no fuera porque en esta historia los héroes son cubanos y los villanos norteamericanos.

Como esto no es Hollywood ni tampoco una película es mejor elegir una estructura narrativa más lineal y sin saltos en el tiempo para conocer esta historia. Vamos de nuevo: desde los inicios de la Revolución Cubana grupos contrarrevolucionarios, en su mayoría entrenados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, realizaron cientos de actos terroristas. Tan solo en el primer año, entre 1959 y 1960, se registraron más de 50 bombardeos contra ingenios azucareros y áreas pobladas direccionados por avionetas que salían y regresaban con impunidad a Miami. Empezaría entonces la etapa de resistencia que todavía perdura. 

Cuba tiene una importante herencia de resistencia” sostuvo en conversación con Lalengua Ramón Labadiño Salazar, agente retirado de los servicios de inteligencia cubanos. “Nuestro pueblo es profundamente revolucionario. La revolución cubana no se mantiene en el poder solamente porque sea fidelista sino porque cree en el proceso revolucionario. Si le preguntas a cualquier cubano si quiere perder su sistema social, la educación o la salud te van a decir que no, nadie quiere perder eso”agregó.

Fidel Castro ostenta el récord mundial a la persona que más veces intentaron asesinar. Según autoridades cubanas fueron 638 los intentos de matar al líder de la revolución. Desde francotiradores y explosivos hasta golosinas y cigarrillos envenenados, pasando por formas aún más extravagantes de terminar con una vida. Derrocar a Batista fue solo el comienzo. La amenaza sería constante. El terrorismo de los grupos contrarevolucionarios en Cuba dejó como saldo más de dos mil víctimas. Para preservar la vida de Fidel y de la revolución, además de contar el apoyo del pueblo cubano, había que anticiparse a los hechos y para eso los órganos de inteligencia tuvieron que surgir como medida de protección. 

 

En abril de 1961, Rodolfo Walsh, escritor y periodista y en ese entonces jefe de Servicio Especiales de Prensa Latina con oficina central en la Habana, logró anticiparse a la CIA  descifrando un mensaje en clave de un rollo de teletipo que había encontrado accidentalmente su compatriota (y fundador de Prensa Latina) Jorge Ricardo Masetti. Ese mensaje reveló que Estados Unidos estaba entrenando exiliados cubanos en Guatemala para invadir a Cuba por la Bahía de los Cochinos. Gracias a este hallazgo el gobierno cubano pudo organizar la contraofensiva que le otorgaría una nueva vida (u oportunidad) a la revolución. 

Ahora sí llegamos a nuestra historia. En 1998 un grupo de inteligencia cubano partió hacia Miami con el objetivo de infiltrarse en total anonimato en la sociedad y así recaudar información sobre los planes de organizaciones terroristas integradas por cubanos exiliados vinculados a los servicios estadounidenses. 

En junio de ese mismo año las autoridades de seguridad del gobierno isleño le entregaron documentación al FBI sobre actividades terroristas en contra de Cuba. Entre otras cosas, habían recolectado conversaciones telefónicas que daban cuenta que la gran mayoría de los ataques hacia la isla se orquestaban desde tierras norteamericanas. El FBI se muestró impresionado por las pruebas y se comprometió a colaborar para desarticular al terrorismo que atentaba contra Cuba. 

Sin embargo, el FBI terminó incumpliendo el compromiso y en vez de actuar sobre los grupos terroristas decidió desarticular una red de agentes de la seguridad del estado cubano. El 12 de septiembre, en un operativo contra una supuesta red de espías, el FBI irrumpió en una vivienda ubicada en La Florida, Miami, a las cinco y media de la mañana y detuvo a diez integrantes de la inteligencia de cubana. Inmediatamente los llevaron al cuartel general del Buró en Miami, donde intentaron convencerlos de traicionar a su país, colaborando a cambio de promesas y chantajes.

El primer intento de extorsión no surgió efecto y los cubanos fueron llevados a prisión, en donde pasaron encerrados 33 meses hasta el primer juicio. Un sector del gobierno norteamericano, grupos mafiosos de Miami y medios de comunicación vieron en esta detención una oportunidad para empezar una campaña de difamación y mentiras que apuntaba principalmente a Fidel como responsable de la misión. El objetivo: intervenir la isla para torcerle el brazo al socialismo en América. 

“Nos inspiramos en el ejemplo del  Che que dejó a su familia, lo dejó todo para cumplir lo que consideraba que era su deber. Nos inspiramos también en el ejemplo de Fidel de abnegación y de lucha desde joven que todo lo entregó por la revolución y nos inspiramos también en Nelson Mandela”.

Gerardo Hernández Nordelo
Héroe cubano

Estados Unidos necesitaba que los más altos mandos entre los detenidos se quebraran y colaboraran como “arrepentidos” diciendo lo que convenía al FBI para ejecutar la campaña de desprestigio hacia la revolución. 

Algunos de ellos no resistieron la presión y ante la amenaza de pasar su vida tras las rejas empezaron a colaborar. Pero las autoridades norteamericanas necesitaban principalmente la declaración de cinco de estos diez, aquellos con cargos más importantes. Ellos son Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino, René González, Antonio Guerrero y Fernando González Llort. Estos cinco, conocidos también como los “Miami Five”, habían hecho un pacto de no traición que sostendrán durante largos años.

“El FBI nos ha traicionado porque Cuba estaba colaborando para que se evitaran actos terroristas. Parte de la información que nosotros brindábamos, el gobierno cubano se las hacía llegar para que no pusieran bombas, para que no murieran personas inocentes. Una delegación estadounidense fue a Cuba a investigar los hechos que nosotros estamos denunciando. Recogieron información de todos los actos que se llegaron a producir y le dijeron a las autoridades cubanas que iban a tomar medidas severas y la medida fue que nos pusieron presos a nosotros”, sostuvo en conversación con Lalengua Gerardo Hernández Nordelo, jefe de la misión de los cubanos en norteamérica.

Al no poder quebrarlos, el caso llegó a los tribunales y en diciembre de 2001, luego de un juicio altamente manipulado en la propia ciudad de Miami, los cinco recibieron sus sentencias. Hernández, el principal acusado, recibió la pena de dos cadenas perpetuas. Guerrero y Labañino recibieron la misma condena. Fernando González y René González fueron condenados a 19 y 15 años respectivamente. 

“Los medios de prensa fueron cómplices absolutos de la farsa que constituyó nuestro juicio. Hubo periodistas en Miami que recibían dinero federal del gobierno para difamar no solo en contra de Cuba sino en contra de los cinco y afectar nuestro proceso legal con el objetivo de que fuéramos declarados culpables”, contó Hernández Nordelo. “Ellos tenían su plan. Hacía muy pocos años ellos se habían metido en Panamá con el pretexto de la droga para sacar del poder al militar Manuel Noriega. En ese momento nos tenían a nosotros y nos querían sentar delante de las cámaras para que digamos que Cuba tenía armas químicas preparadas para su utilización o que estábamos planeando atentados terroristas. Cualquier guión hubiera sido peligroso para la seguridad nacional de nuestro país. Nosotros no nos prestamos a ese plan y por eso el ensañamiento de tantos años de prisión”, explicó el ex agente cubano. 

Los cargos que presentaron en contra de los cinco fueron: conspiración para cometer delito contra Estados Unidos, conspiración para cometer espionaje, conspiración para cometer asesinato en primer grado, falsificación de documentos, hacer declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales para obtener documentos y también ser agentes no registrados de un gobierno extranjero.

Con la sentencias el caso empezó a generar resonancia a nivel internacional. El gobierno cubano dedicó todos sus esfuerzos en demostrar la inocencia y lograr la pronta libertad  de sus hombres en el extranjero. El comandante en Jefe le aseguraba al mundo que los cinco volverían a su patria. 

Fueron años de una lucha incansable. Mientras se llevaba a cabo una campaña internacional para lograr que el caso sea apelado ante la falta de pruebas, desde la cárcel los cinco sufrían todo tipo de torturas, aislamientos, amenazas y aprietes. Conforme pasaban los meses, también iría creciendo el cariño de su pueblo hacia ellos.

“Nosotros nunca hemos pensado que hemos hecho algo trascendental ni algo fuera de lo común. Nos tocó cumplir una misión que la cumplimos y por determinadas circunstancias tuvimos que resistir 16 años en prisión, pero siempre hemos estado conscientes de que lo único que hicimos fue seguir el ejemplo que nos dejaron otros como el Che, que fue una de nuestras máximas inspiraciones”, reflexionó Hernández, ya en libertad. El ex agente recuerda que en prisión hubo momentos en que pensó en su sentencia de cadena perpetua y la posibilidad de no salir nunca. “En prisión vimos morir personas que le quedaban dos o tres meses para terminar su sentencia y que sin embargo los mataron ahí a puñaladas”, recordó. 

Los héroes reconocieron que, durante los años de cárcel, las esperanzas de recuperar la libertad eran bajas o más bien nulas, pero que aún así estaban dispuestos a dar su vida antes de traicionara su país. “Si nos tocaba, no íbamos a ser los primeros en la historia de Cuba ni mucho menos. Nos inspiramos en el ejemplo del  Che que dejó a su familia, lo dejó todo para cumplir lo que consideraba que era su deber. Nos inspiramos también en el ejemplo de Fidel de abnegación y de lucha desde joven que todo lo entregó por la revolución y nos inspiramos también en Nelson Mandela. Entre nosotros nos decíamos: si él resistió, nosotros tenemos que resistir”, recordó, por su parte, Hernández Nordelo.

Cuba tiene una importante herencia de resistencia. Nuestro pueblo es profundamente revolucionario. La revolución cubana no se mantiene en el poder solamente porque sea fidelista sino porque cree en el proceso revolucionario”.

Ramón Labadiño Salazar
Héroe cubano

Resistieron y los años fueron pasando. También fueron pasando los distintos esfuerzos de Cuba y organismos de derechos humanos para lograr la libertad de sus hombres. En la isla ya eran considerados Héroes a la altura de los grandes mártires. Sus nombres eran mencionados a diario por los medios de comunicación y sus rostros podían verse en carteles, pancartas, afiches y otros soportes. 

Ser considerados héroes a Hernández y Labadiño los incomoda un poco. Ellos se consideran cinco revolucionarios que supieron dar el paso cuando se los llamó y sostienen que el pueblo cubano está lleno de esos ejemplos. La única diferencia es que ellos tuvieron la suerte de ser conocidos. “Heroes fueron también nuestras familias. No pude estar durante toda la infancia de mis hijas, he perdido momentos importantes de su vida. Nuestras familias no sabían nada de nosotros.” contó Labadiño.  

El plan de los Estados Unidos de utilizar las detenciones para obtener alguna declaración y de esa manera tener pretextos para intervenir Cuba, fracasó. No contaron con la entrega y la fortaleza de estos hombres. Después de largos años de lucha, y luego de que Fernando González y René González cumplieran íntegramente sus condenas, el 17 de diciembre de 2014 volvieron a Cuba Hernández, Labañino y Guerrero, luego de los históricos acuerdos alcanzados entre el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y Castro.

Si bien la misión de estos cinco cubanos terminó, ellos no bajan la guardia. Los diálogos entre la Habana y Washington fueron interrumpidos luego de la asunción de Donald Trump y Cuba volvió a estar en estado de alerta. “Mientras exista el imperialismo americano, mientras exista esa agresión sobre Cuba también existirán hombres como nosotros, con un elemental sentido de defensa de su propio país. Ellos también están en el anonimato, y también es posible que de ellos jamás se sepa nada porque no queremos jamás que ningún otro, como nosotros cinco, caigan presos”, opinó Hernández.