LALENGUA

UBER: DEUDA AL VOLANTE

La plataforma Uber llegó a la Argentina en abril de 2016. Al igual que en otros países en donde opera, la empresa estableció para los choferes una comisión del 25 por ciento del valor total del viaje, que en general retiene del pago que hacen los usuarios con tarjeta de crédito. Sin embargo luego de una orden judicial las prestadoras de tarjetas están inhabilitadas para realizar cobros mediante esta plataforma. Los choferes, en tanto, trabajan con la incertidumbre sobre qué pasará con la deuda que a diario acumalan con la empresa.

Por Juan Funes | Fotos: Melisa Molina

La noche empieza a cercar la ciudad cuando pasadas las ocho David sale de su trabajo en el laboratorio y activa la aplicación. La pantalla del celular tiene una especie de epifanía: aparece el logo de Uber, la grilla de la ciudad atravesada por líneas negras y blancas, y en menos de cinco minutos el primer viaje. Una dirección en el mapa: Alem 720. David pone su Ford Ka gris oscuro en marcha. Activa el navegador. Empieza el final de su jornada laboral que puede durar hasta las once, hasta la una de la mañana, hasta las cuatro.

-Lo bueno de Uber – cuenta a Lalengua David, de 31 años – es que lo prendés cuando querés y trabajás lo que querés. Lo malo, entre otras cosas, es que es una lotería: levantás a alguien en Recoleta y no sabés en dónde podés terminar.

David se mudó a Capital Federal a los 18 años desde Maipú, provincia de Buenos Aires, para estudiar medicina. Las materias que le quedan para recibirse las cursa en los huecos que dejan los viajes de Uber y el trabajo fijo en el laboratorio. Casi siempre cursa a la mañana, aunque a veces también en el turno tarde o noche, dependiendo de la oferta académica. En el laboratorio son flexibles con los horarios y son comprensivos con él porque estudia medicina en la Universidad de Buenos Aires. Además, le repite siempre su jefa, lo que aprende en la facultad le sirve al laboratorio. Desde que descargó la aplicación de conductor en abril de 2018, su objetivo siempre fue completar el sueldo que le faltaba para llegar a fin de mes.

-Tuve que ir sumando horas, viajes, y empecé a manejar también algunos fines de semana.

Lo explica como si fuera una obviedad, mientras cruza la Avenida 9 de Julio por Córdoba con las manos firmes sobre el volante y las luces de la ciudad brillando en sus lentes. Sabe que hoy tiene que hacer al menos siete u ocho viajes más.

– La verdad es que no me molesta tanto, porque me gusta manejar y conversar con la gente. Al principio terminaba muerto, pero me fui acostumbrando. Pero hay un tema que me tiene bastante preocupado: la deuda con la empresa.

David debe a Uber más de 40 mil pesos.  Al principio su intención fue guardar lo que le correspondía a la empresa – el 25 por ciento de cada viaje -, pero “a fin de mes nunca me sobra plata y tampoco me sobran horas de vida para hacer más viajes”, explica. No sabe si algún día Uber le cobrará la deuda, tampoco sabe cómo se los cobrarán en caso de que eso sucediera, o si un día simplemente le desactivarán la aplicación. Entre los choferes circulan todo tipo de rumores.

"Yo le dije a mi esposa, ‘dejamos toda la plata acá, si es necesario trabajo un poco más, pero esa plata la guardamos. De última, si no me la piden, nos vamos de viaje a algún lado".

 

Diego
Conductor de Uber

"Tuve que ir sumando horas, viajes, y empecé a manejar también algunos fines de semana".

David
Conductor de Uber

Uber empezó a operar en Argentina en abril de 2016. Al igual que en otros países en donde funciona la empresa, estableció para los choferes una comisión del 25 por ciento del valor total del viaje, que en general se retiene directamente del pago de la tarjeta de crédito. Lo que ocurrió en Argentina fue que a pocos días de su desembarco en el país, la titular del Juzgado N° 16 en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires, Claudia Alvaro, ordenó a las prestadoras del servicio de tarjetas de crédito “que se abstengan de habilitar puntos de venta o cobrar viajes” a cualquier empresa vinculada a la Uber. Desde entonces, las idas y vueltas con el Poder Judicial fueron varias, lo que dejó al servicio en un terreno legal gris. Un gris más tirando a blanco para Uber, que nunca dejó de operar.

Voceros de la empresa aseguraron en diálogo con Lalengua que Uber es legal. Los principales argumentos que esgrimieron fueron que en agosto de 2018 la Corte Suprema de Justicia de la Nación consideró que la actividad de la empresa era “claramente lícita” y que “no hay ninguna sentencia judicial firme de ningún fuero que diga que Uber es ilegal”. De todas formas, la empresa no cuenta con representación comercial en Argentina, de modo que la única forma en la que los choferes pueden cobrar sus viajes es en efectivo. Así, los conductores no tienen forma de pagar la comisión a la empresa. Pueden, a lo sumo y si su economía lo permite, guardar el dinero debajo del colchón para el día en que pase el cobrador de Uber a tocar la puerta.

Diego, chofer de 52 años, optó por separar al final de cada jornada la plata correspondiente a la empresa. Se define a sí mismo como “chofer de oficio”; manejó taxis durante más de veinte años y trabajó en una empresa de transporte privado otros seis.

-Cuando vi que llegaba Uber dije ‘éste es el futuro’, y me metí. Averigüé un poco en internet y en todos los países se había llevado todo puesto. Es el futuro – repite convencido, sin mover los ojos de la calle San José y del embotellamiento que lo rodea en un martes frenético.

Diego se jacta de sumar más de cinco mil viajes con su Fiat Siena azul, que mantiene limpio y perfumado, a pesar de que suele almorzar, merendar y hasta a veces cenar arriba del auto.

-Con el tema del puntaje tenés que tener todo prolijo, el cliente valora eso. Esta es mi oficina. La mantengo limpia, lavo el auto seguido, a nadie le gustar estar en un lugar sucio.

Con un gesto invita a verificar la limpieza del auto. Tiene 4,9 puntos, de un total de 5. Asegura que el trabajo “rinde”, y que con 12 horas por día en la calle le alcanza para vivir bien, aún separando el tributo a Uber de cada día.

-Yo le dije a mi esposa, ‘dejamos toda la plata acá, si es necesario trabajo un poco más, pero esa plata la guardamos. De última, si no me la piden, nos vamos de viaje a algún lado’.

Si bien no tiene certezas de lo que ocurrirá con la deuda, dice haber escuchado rumores de “personas cercanas a la empresa”, que aseguran que la garantía de pago que tiene Uber son los autos. Para ponerlos a funcionar tienen que ser, como viejos, modelo 2010. “Si llegás a deber mucha plata, se quedan con tu auto”, dice Diego con certeza. Otra teoría que circula entre los choferes predice que en el caso de que Uber se legalice y los clientes puedan pagar sus viajes con tarjetas de crédito emitidas en Argentina, la empresa se va a cobrar el total de los primeros cinco viajes del día de los choferes deudores, hasta recuperar el monto adeudado.

Junior forma parte del grupo de choferes más optimistas: los que están seguros de que la empresa les va a perdonar la deuda a todos cuando se concrete la legalización. Es un rumor también común, tal vez surgido a partir de una expresión de deseo. Junior es venezolano y llegó a Argentina en agosto de 2018. En Caracas manejaba una empresa de sonido para fiestas y recitales, y espera montar un proyecto similar en Argentina cuando su situación económica mejore.

El semáforo del cruce entre avenida Rivadavia y Pasteur está en rojo. El interior del Gol Trend que maneja se mantiene fresco. Afuera, en las caras de las personas que cruzan la calle, se notan los 35 grados que marca el termómetro a las 14:47. Cuando Junior avanza, una bicicleta se cruza de carril en avenida Rivadavia y lo obliga a pisar el pedal del freno a fondo. Una gota de sudor se desliza por su cabeza calva. El que se cruzó es un joven con remera naranja, gorra naranja y un cubo también naranja cargado en la espalda. Al igual que el joven, Junior trabajó en Rappi – la plataforma móvil de reparto (link con nota de plataformas) – durante los primeros meses en el país, pero al poco tiempo un conocido de un amigo suyo le empezó a alquilar el Gol para usar con Uber.

-Estoy mejor que cuando trabajaba repartiendo en la bicicleta, sin dudarlo. Eso sí que era duro, había que andar mucho para sacar un dinero. Un día como hoy debe ser el infierno. Me acuerdo que en invierno pasaba frío, pero después de pedalear unas cuadras entraba en calor. Se aguantaba. Por suerte ahora conseguí el auto y me lo alquilan a buen precio. Vi que en mercadolibre hay personas que cobran hasta 1500 pesos por día. Tenes que trabajar mucho para que te quede buena plata con tanto de alquiler.

Aunque él no paga tan caro, el alquiler del auto le absorbe una porción importante de lo que junta todos los días. Es por eso que la deuda para él es un problema secundario, más allá de que repite con certeza que la deuda va a ser perdonada:

-Ya lo han hecho en otros países, como en Brasil. Lo que lograron ahora es vencer a los taxis, eso les interesa por el momento. Ya tendrán su tiempo para juntar ganancias.

Es difícil encontrar un chofer de Uber que mantenga las cuentas al día con la empresa. Pero es el caso de Pablo, de 34 años, que maneja su Honda Fit una o dos veces por semana en los alrededores del aeropuerto de Ezeiza, para cobrar con tarjetas extranjeras y así cumplir con el tributo. Pablo vive en la zona oeste del conurbano bonaerense, en Ituzaingó. Tiene un trabajo de medio tiempo en una oficina a la mañana y activa la aplicación en las idas y vueltas a Capital para hacer los viajes rentables. El termómetro del resto de sus salidas con Uber lo marca la plata que necesita para su emprendimiento.

– Con un grupo de amigos hacemos cerveza artesanal. Hubo que invertir mucho en las máquinas y para eso las opciones eran o pedir un préstamo o empezar a manejar un Uber.

Para él las reglas del juego en el capitalismo se centran en una idea sencilla: “nadie te regala nada”. Es por ese motivo que no espera que Uber perdone la deuda. Por lo demás, se siente cómodo con las reglas del mercado:

-Yo sé que con Uber soy mi propia empresa, no soy empleado de ellos. Y lo prefiero así. Estas formas de trabajo en Estados Unidos funcionaron bien. Acá lo que pasa es que no se animan a aplicar el neoliberalismo plenamente. El gobierno de Cambiemos no se animó, o tal vez no pudo, no lo dejaron. En este país la gente sigue muy atrasada, no quiere relegar algunas cosas – como las vacaciones pagas, dice – para dejar que el mercado funcione bien.

"Yo sé que con Uber soy mi propia empresa, no soy empleado de ellos. Y lo prefiero así. Estas formas de trabajo en Estados Unidos funcionaron bien. Acá lo que pasa es que no se animan a aplicar el neoliberalismo plenamente. El gobierno de Cambiemos no se animó, o tal vez no pudo".

Pablo
Conductor de Uber

Según la información que Uber brindó a Lalengua, Argentina es, en el mundo, el país en el que la empresa crece más rápido. Actualmente, la expansión encuentra su ritmo más acelerado en las zonas sur y oeste de la Ciudad de Buenos Aires, y también en el conurbano: en Capital Federal las tasas de crecimiento más alto son en Mataderos, Lugano y Soldati; en provincia de Buenos Aires, en La Matanza. La cantidad de usuarios de Uber supera el millón de personas y los choferes ya son más de 55 mil. Según las estadísticas de la empresa, semanalmente entre 2500 y 3000 conductores realizan su primer viaje, en tanto que 45 mil usuarios piden por primera vez un viaje a través de la aplicación. El 40 por ciento de los conductores utilizan Uber como su única fuente de ingreso. Un 20 por ciento no tenían otra fuente de ingreso antes de convertirse en choferes.

Sobre lo que no proporcionó información Uber, fue acerca de la deuda. Pareciera que la empresa o bien no tiene definido cómo va a resolver ese tema, o bien decidió alimentar la incertidumbre entre los choferes.

En su libro La fábrica del hombre endeudado el sociólogo y filósofo italiano Maurizio Lazzarato, sostiene que la deuda es uno de los factores determinantes que determinan la subjetividad del capitalismo contemporáneo.  En un contexto en el que la toma de deuda externa forma parte de las recetas ortodoxas básicas de política macroeconómica y en el que, en el plano individual, la compra a crédito y el pedido de préstamos marcan la cotidianeidad de las economías personales, la condición de “deudor” se expande en todos los planos de la sociedad. “La deuda actúa a la vez como máquina de captura, de ‘depredación’ o de ‘punción’ sobre la sociedad en su conjunto, como un instrumento de prescripción y gestión macroeconómica”, y a su vez como “dispositivo de producción y ‘gobierno’ de las subjetividades colectivas e individuales”, explica Lazzarato. Si bien se trata de un fenómeno global del capitalismo en su etapa de valorización financiera, en Argentina el fenómeno del endeudamiento ganó terreno a un ritmo inusitado durante los últimos tres años. No solo en el plano macro, sino también en el plano personal, es decir, en la vida de las personas, en la economía doméstica. En ese sentido, el caso de Uber refuerza una tendencia que se robustece día a día, incluso en aspectos impensados, como el pago del gas en cuotas, o en el caso del crecimiento exponencial de la tasa de interés de los ya impagables créditos inmobiliarios UVA. La deuda funciona como una telaraña invisible que tiene a toda la sociedad capturada como insectos.

Lazzarato se basa en el desarrollo de Friedrich Nietzsche en Genealogía de la moral al destacar la centralidad de la relación acreedor-deudor. Fue el filósofo alemán quien el siglo XIX sostuvo que la relación entre acreedores y deudores es la más antigua y originaria relación personal que existe, y fue en el marco de esa relación donde por primera vez se enfrentó la persona a la persona, “donde por primera vez las personas se midieron entre sí”. De esa relación deviene el sentimiento de culpa, en alemán Schuld, que según aclara Nietzsche “procede del concepto ‘tener deudas’ (Schulden)”. Para infundir confianza, el deudor “empeña al acreedor, en virtud de un contrato, y para el caso de que no pague, otra cosa que todavía ‘posee’, como por ejemplo su cuerpo, su mujer, su libertad, o también su vida”. Más adelante, conforme a la relación deudor-acreedor, agregó: “Ha sido también aquí donde por vez primera se forjó aquel siniestro y, tal vez, ya indisociable engranaje de ideas ‘culpa y sufrimiento’”.

Lazzarato retoma a Nietzsche desde el escenario neoliberal y afirma que la deuda “entraña un proceso de subjetivación que marca a la vez el ‘cuerpo’ y la ‘mente’”. En la hipótesis central del citado libro sostiene que “es la deuda y la relación acreedor-deudor lo que construye el paradigma subjetivo del capitalismo contemporáneo, en el cual el ‘trabajo’ se acompaña de un ‘trabajo sobre sí mismo’, y la actividad económica y la actividad ético-política de la producción del sujeto van a la par. Es la deuda la que disciplina, doméstica, fabrica, modula y modela la subjetividad”.

La potencia de los efectos de poder de la deuda están inscriptos, además, en su temporalidad. Lazzarato es categórico cuando afirma que estos efectos “le permiten al capitalismo tender un puente entre el presente y el futuro”. Para el filósofo italiano “el neoliberalismo es una economía vuelta hacia el porvenir (…) Lo importante es la pretensión de las finanzas de reducir lo que será a lo que es, vale decir, reducir el futuro y sus posibilidades a las relaciones de poder actuales”. 

La deuda para pagar servicios básicos, la deuda inmoviliaria, la deuda macroeconómica – con bancos, bonos y mercados financieros -, la deuda para pagar deuda, la deuda al volante, todas las deudas forman los hilos invisibles que tejen presente y futuro en una telaraña en constante expansión.